No tiene dirigentes conocidos, ni siquiera militante alguno, carece de personalidad jurídica y no ha sido aún constituido ni presentado. Gent per Eivissa es el primer partido fantasma de la isla, pero eso no le impide arrastrar sus cadenas sonoramente en portadas de periódico y boletines informativos un día sí y otro también. El partido que aún no existe tiene hasta página web. Si la misma eficacia publicitaria la tuviera cualquier marca comercial, a buen seguro ya sería líder de su sector.
Y, en realidad, ¿qué es eso de Gent per Eivissa? Muchos militantes progresistas lo interpretan, sencillamente, como la última ocurrencia de los dirigentes de ERC, y en concreto de Bernat Joan, que aún parece abrigar la ingenua creencia de que, por el simple hecho de sacar a la palestra unas nuevas siglas, los votos de izquierdas se multiplicarán en Eivissa como por ensalmo, en una versión progresista del milagro de los panes y los peces. No cabe mayor desatino. Cualquiera que conozca mínimamente el electorado ibicenco sabe que los votantes encuadrados como ´a la izquierda del PSOE´ son siempre los mismos, es decir, una proporción de papeletas que suele permanecer básicamente fija, con pequeños altibajos, elección tras elección.
Por eso, una de las acciones más inteligentes de la izquierda ibicenca fue la creación en 2006 de Eivissa pel Canvi (ExC), con la que se reunió en una sola candidatura a esa pléyade de micropartidos y personas independientes que, dispersos, sólo sirven para perder elecciones y, unidos, consiguen gobernar y decidir el futuro de la isla. Nada menos.
Por muchas combinaciones y permutaciones que se hagan entre el reducido número de integrantes que tiene ExC, y se coloquen como se coloquen, siempre serán los mismos. Es como aquel pastelero que, teniendo ante sí una tarta partida en cuatro trozos, cree que acabará teniendo una tarta de mayor tamaño por el solo hecho de cambiar los trozos de lugar o por fraccionar uno de ellos en dos. No, la tarta no crece.
Hoy, el pastel de ExC reúne todos los ingredientes progresistas que hay en Eivissa, aparte del PSOE. Es la forma más práctica y eficaz de funcionamiento que ha tenido jamás la izquierda. Dos bloques claramente definidos: PSOE por un lado y ExC por otro, con facilidad para aliarse y de entenderse, precisamente por ser sólo dos bloques. Partir en más fragmentos la pequeña tarta electoral de ExC sólo conseguirá dar lugar a trocitos improductivos de estéril pataleo en la oposición.
En el colmo de lo grotesco, un partido que nace acunado por ERC pretende hacerse pasar por una formación... ¡centrista! Sirva este detalle para formarse una idea de la seriedad del asunto.
Ahora bien. La pregunta es: ¿Hasta qué punto es mayoritaria dentro de ExC la opinión de que esta fórmula ha agotado ya su validez? Esa es la tesis que están divulgando sin parar Bernat Joan y sus adláteres más próximos, embebidos en no se sabe qué sesudos análisis político-aritméticos. Pero ¿realmente piensan lo mismo las bases de ExC? ¿De verdad una mayoría cree que es mejor volver a ese pasado de división y fragmentación en micro-partidos?
ExC tiene problemas internos, eso es evidente. Pero el reto de sus dirigentes es demostrar su inteligencia resolviéndolos, no delatar su incapacidad dinamitando la nave en la que viaja su futuro.
La política desborda siempre la lógica por las vías más insospechadas, así que cualquier cosa es posible. ExC tiene previsto tomar una decisión próximamente y entonces se verá si Gent per Eivissa llega realmente a materializarse o si se queda simplemente en lo que de momento es: el partido de los fantasmas.