Si los ciudadanos tenemos los políticos que nos merecemos, entonces los pitiusos somos lo peor. Muchos ya han dado repetidas muestras de su ineptitud pero ahora ya no cuidan ni las formas. El espectáculo que han ofrecido en la celebración del día de la Constitución (esa con la que se llenan la boca y que algunos sólo usan para equilibrar la mesa del comedor) ha sido bochornoso. Por no estar, no estuvo ni Jaume Ferrer, presidente del Consell de Formentera, lugar elegido para el acto institucional, aunque dejó a su vicepresidenta, Sonia Cardona, para salvar los muebles. Penoso fue el papelón del Consell ibicenco, que dejó el marcador visitante a cero. Ni el presi, ni la vice, ni algún conseller, ni un triste director insular, ni el de la moto... Por lo visto la celebración no era lo bastante interesante para movilizar a alguno de los integrantes de la máxima institución de Eivissa, que en cambio coparían el podio en cualquier campeonato de puenting. El Ayuntamiento de Eivissa, cuyos representantes han dado más vueltas al mundo que Phileas Fogg, no se dignaron a desplazarse a Formentera, isla sin una mísera declaración de Patrimonio de la Humanidad que llevarse a la boca. Esta es mi (muy libre) explicación, pero la oficial es peor: «El acto se quedó fuera del planning (¿qué rayos es eso?) porque diciembre es un mes muy complicado». Sí, sobre todo porque hay un puente muy goloso, y más si mueves pasta, no como esos ciudadanos que están tan pesaditos con lo de la crisis. Lo mismo debieron pensar en el Ayuntamiento de Sant Josep, cuyo alcalde, que tampoco fue, declaró: «Pensaba que iría algún concejal y veo que no. Me sabe mal». Qué disgusto, pobrecico. Los otros tres alcaldes también se ausentaron, pero por lo menos enviaron a algunos de sus concejales.
Y dejo para el final a los diputados nacionales y al senador. Excuso a Enrique Fajarnés porque su coartada es comprobable: estuvo en la celebración de la Constitución en Madrid. En cambio, su colega José Manuel Bar se excusó alegando que «necesitaba descansar porque había tenido una semana muy dura» (¿?). Y lo dice el diputado que figura siempre en el ránking de los menos valorados de una web especializada, con un número de iniciativas presentadas irrisorio (3, frente a una media de 187 de sus compañeros) y con 6 intervenciones de las 120 de media de los diputados. Agotador.
Pero el premio a la desfachatez se lo llevaPere Casetes. Hay que combinar la sangre fría de una iguana con el morro de Carmen de Mairena para estar de puente en Formentera y no acercarse a la conmemoración «porque no me han invitado», aspecto que ya ha desmentido Sofía Hernanz. Tal vez no es consciente Casetes de que es la Carta Magna por la que tan poco interés muestra la que permite que existan senadores. Incluso algunos tan poco activos como él cuyo trabajo (¿?) le reporta un sueldo mensual de más 6.000 euros brutos, dietas y transportes aparte. Como dirían los políticos de 1812, ¡viva la Pepa!