MIGUEL ÁNGEL RIERA PLANELLS
Sin duda alguna vivimos en una sociedad violenta en exceso. Se respira la violencia que retransmiten los medios de comunicación en todos los rincones del planeta: guerras, atentados terroristas, secuestros, muertes injustas,… Pero también, paseando por cualquiera de nuestras calles se respira violencia. Una violencia entre los más jóvenes y entre los adultos. Sentados en las terrazas de los bares o en los bancos de nuestras plazas escuchas discusiones violentas, ves como los jóvenes se zarandean con ímpetu hasta hacerse daño… nos acostumbramos a vivir con la violencia.
Esta semana hemos celebrado el día contra la violencia de género. Una manifestación, por desgracia, en auge de la violencia machista contra las mujeres. Diferentes organizaciones han realizado actos para concienciar a la población que basta ya con tanto terrorismo familiar. Desde conferencias, representaciones, roda d´homes, lectura de manifiestos, películas, desde la oración en nuestras celebraciones… hemos manifestado nuestra repulsa a todo aquello que denigra y hace daño a cualquiera de los que formamos la sociedad y sobre todo a un colectivo que culturalmente ha sido vulnerado con tanta impunidad.
En el manifiesto que se leyó en la plaza de Sant Francesc Xavier en Formentera, manifiesto conjunto del Consell de Participación de las mujeres de las Islas Baleares que se leyó en diferentes lugares de nuestra geografía, se recordaron a las miles de mujeres que mueren cada día de maneras diferentes: «Antes de nacer con los abortos selectivos, por desnutrición al priorizar la alimentación de sus hijos o hijas antes que el suyo propio, por malos tratos, violaciones, crímenes contra el honor y la desatención».
Somos muchos los que trabajamos para que cada día, desde ámbitos diferentes, se pueda acabar con estas situaciones. Pero no basta que seamos muchos, es necesario que seamos todos y que recordemos cada día que nuestro silencio nos hace cómplices ante todas las situaciones de injusticia.
Hoy celebramos el primer domingo del tiempo de Adviento, nos prepara para la Navidad. Es un tiempo que denominamos de esperanza. Nuestra esperanza que se concreta en lograr un mundo sin violencia. Un mundo de igualdad para todos y para todas, donde nadie tenga que sufrir por su condición de mujer o de hombre.