Tanto el PP, con su recurso contra el Estatut de Cataluña ante el Constitucional, como el tribunal mismo están creando una atmósfera de inestabilidad política y de riesgo contra la convivencia como pocas veces habíamos conocido. No podía faltar el PP a esta cita, siguiendo su tradición desestabilizadora, algo que de forma preocupante no parece afectar al apoyo de una parte significativa del pueblo español. Yo no sé si jurídicamente sería posible solucionar el problema con una retirada del recurso por el PP, pero entiendo que ese sería uno de los dos caminos para salir de este atolladero. De paso, el PP se ganaría la posibilidad de aspirar a algo en Cataluña, ya que hasta ahora sólo ha merecido iniciar el camino del extraparlamentarismo. El PP debería entender que la voluntad expresada por el pueblo de Cataluña y el pacto político entre el Parlament catalán y las Cortes generales no pueden ser anulados por un órgano nada representativo.
El TC, además, se encuentra en situación de graves dudas sobre su legitimidad, teniendo en cuenta que varios de sus miembros ya tenían que haber cesado y que el organismo tendría que haberse renovado tras los avatares que le han afectado, incluido el fallecimiento de uno de sus miembros. Si han pasado ya tres años y no ha dictado sentencia, no creo que pasara nada si se abstuviera, al menos hasta que fuese constituido con su vuelta a la normalidad y la desaparición de sus tachas de ilegitimidad.
A Zapatero también se le plantea una situación complicada como presidente del Gobierno y como secretario general del partido del que el PSC es parte integrante. Se supone que el presidente se estará moviendo para contribuir a una solución lúcida e inteligente del problema.