A raíz de las obras que se están realizando en Dalt Vila para canalizar adecuadamente las aguas, y pasar las tuberías necesarias por el túnel del baluarte de San Juan, el pasado viernes día 21 hubo un gran desprendimiento de tierras que después de llevarse unos muros y unos escalones de piedra, así como unas plantaciones y un ciprés, hubiera podido terminar en una gran tragedia, pues casi sepulta a un operario.
Es de sobra conocido que cuando se construyeron las murallas detrás de éstas se terraplenaron, y la prueba la tenemos a la vista con las obras de ampliación del Museo de Arte Contemporáneo y ahora con los trabajos que se hacen actualmente.
Pero si para el Museo se tomaron las precauciones necesarias para contener estas tierras del terraplenado, no ha sido lo mismo en esta zanja de varios metros de profundidad, lo que ha motivado el desprendimiento que describía al principio.
Yo quisiera recordar que para construir la escalera actual del Castillo se tuvo que quitar la que había, de varios siglos de antigüedad y que había sido construida sobre el terreno que unía el castillo con la catedral, pues lo que ahora se llama calle de la Universidad no existía, lo que explica que este callejón no sea precisamente rectilíneo. En realidad esta calle fue una zanja que se abrió para impedir que las aguas del castillo inundasen la catedral.
La demolición de esta escalera puso al descubierto que la torre que está inmediatamente a la izquierda de la entrada del castillo estaba asentada sobre una serie de piedras colocadas verticalmente sobre la tierra y que sobre estas piedras se construyó la mencionada torre. Al quitar la tierra para colocar en su sitio la escalera nueva hizo que la tierra que soportaba la torre empezase a desmoronarse y, a toda pastilla, hubo que apuntalar la torre para que no se derrumbase. Ignoro si ha sido reparada, pero se formó una enorme grieta en el ángulo donde la torre se encuentra con el lienzo en el que está la puerta del castillo.
Todo esto viene a cuento de que al hacer la zanja en el interior del túnel, si los muros que soportan la bóveda fueron construidos sobre la tierra del terraplén, si ésta no está contenida el terreno cederá y el túnel se vendrá abajo. No se puede abrir esta zanja sin antes haber asegurado que los muros que aguantan la bóveda no hagan estallar la tierra que está debajo de ellos.
Es un trabajo delicado que tiene que estar vigilado constantemente por personal competente y responsable, de lo contrario vamos directos a una verdadera catástrofe, que aislaría un poco más todo Dalt Vila y a los residentes de la calle Muralla y de la Plaza del Sol en particular. Y todo esto confiando además que no tengamos que lamentar consecuencias más graves.