El pasado jueves, en el Parlament de les Illes Balears fue debatida una Proposición no de Ley presentada por el Grupo Parlamentario Popular en la que se solicitó que el Govern sometiera a la Unión Deportiva Ibiza-Eivissa al control financiero previsto en la Ley de Subvenciones, mediante una auditoría de las cuentas de la entidad desde 2007, para conocer cómo ha sido gastado el dinero entregado por las instituciones y por qué el club se ha visto obligado a descender a categoría regional por falta de dinero.
Se sabe que el club ha percibido ayudas y subvenciones del Govern Balear, del Consell, del Ayuntamiento de Eivissa y de IB3. La suma de estas subvenciones procedentes de las arcas públicas supera los 800.000 euros, si bien algunas correspondientes a 2009 no se han podido hacer efectivas porque la entidad no estaba al corriente de pago con la Seguridad Social y, si llegan a cobrarse, van a ser embargadas por el juzgado para saldar algunas deudas del club.
Esta iniciativa parlamentaria también fue presentada con anterioridad por el Partido Popular en el Consell, donde se decidió por unanimidad pedir las cuentas al ´Eivissa´, que obviamente todavía no se ha molestado en entregar, y en el Ayuntamiento de Eivissa, donde fue directamente rechazada por el equipo de gobierno de la señora Costa.
Para desgracia y desconsuelo de los aficionados, la situación de la entidad no mejora con el paso del tiempo, ni con la llegada de un nuevo equipo directivo procedente de Italia. Las noticias son siempre negativas y confirman, día a día, que la gestión llevada a cabo las dos últimas temporadas fue deplorable. Sin embargo, nadie ha salido a dar la cara ni a dar explicaciones para aclarar mínimamente lo ocurrido. Nos tememos que los enigmas quedarán por resolver y el nombre del club, manchado por muchos años. Los interrogantes abiertos son muchos y me gustaría exponer algunos por si alguien se anima a darles respuesta:
¿Con qué ingresos confiaba el entonces presidente del club, Pedro Ortega Cano, para trabajar hace un año con un presupuesto de 2.300.000 euros?
¿Era imprescindible, para cumplir los objetivos deportivos, disponer de varios ´Mercedes´ para el disfrute del personal, un equipo de diez auxiliares y tantos viajes?
¿Cuál es la deuda real del club?
¿Qué están haciendo aquí y ahora, cargando con este muerto, estos señores italianos y quién los ha invitado?
¿Ha percibido el club ayudas institucionales oficiosas además de las oficiales y conocidas?
¿Por qué la entidad funcionaba en todos los ámbitos con un nombre, cuando resulta que en la Federación Balear de Fútbol estaba inscrito con otro distinto?
¿Por qué motivos el señor Xico Tarrés, que no perdonaba ni las tardes de entreno ni una tarde de domingo sentado en el palco, que no se cortaba concediendo subvenciones ´extra´ pagadas en tiempo récord por el Consell, reniega ahora, avergonzado y escondido, de haber pasado por allí?
¿Por qué el Ayuntamiento de Eivissa, volcado también en apoyar al club estos años con el señor Ortega al frente, ahora se plantea retirarle la explotación del bar, la publicidad del estadio e incluso denunciarlo? ¿Qué ha cambiado tanto?
¿Por qué motivo nuestros gobernantes, que ahora se manifiestan públicamente disconformes con la gestión que realiza el ´Eivissa´, no han querido someter a la entidad al control financiero y a la auditoría que prevé la Ley de Subvenciones por la gestión de 2008 y 2009?...
Podemos reflexionar sobre éstas y otras preguntas. Podemos pensar o malpensar. Pero lo que no debemos hacer es olvidar. Olvidar dónde estaba cada uno cuando comenzó la partida, quién ha estado jugando con las cartas marcadas y luego ha escondido la baraja. Sea como fuere, tristemente, ésta ha sido la crónica de una muerte anunciada.