El día 28 de octubre leímos en su Diario que se pretende reducir o desestructurar las unidades de Cuidados Paliativos y Atención a Domicilio. Justamente el día 7 del mismo mes murió un familiar nuestro que había sido atendido por estos servicios. Esta familia está profundamente agradecida a los componentes de estas unidades, por su profesionalidad, su cercanía, su afecto y generosidad. Nos transmitían seguridad y ánimo para llevar con acierto nuestro trabajo en casa. Juliana, nuestra enferma, no tuvo necesidad de ser hospitalizada, con todo lo que esto conllevaría de trabajo y gastos para la Seguridad Social. Sobre todo es importante que una persona enferma terminal, pero en posesión de todas sus facultades mentales, pueda pasar los últimos meses en su hogar y rodeada de los cuidados y cariños de los suyos. Este servicio nos parece imprescindible, económico para el Ib-Salut, consolador para los enfermos y familiares. Un orgullo para una sociedad moderna, ejemplar en suma. Finalmente, queríamos enviar un saludo a los componentes de estas unidades y felicitarles por su profesionalidad y el cariño y tacto con la que realizan su trabajo. Es un servicio tan humano y cercano que hasta recordamos los nombres de algunos de estos profesionales: Pilar, Ruth, Inma, Paloma, Morales, etc. Para todos ellos, nuestro reconocimiento por su ayuda, nuestro ánimo para que continúen con este trabajo tan delicado, tan humano y consolador para enfermos y familiares. Estamos orgullosos de profesionales como ellos (que sabemos que son muchos en todos los servicios). Animamos al Ib-Salut para que refuerce este tipo de servicios, orgullo de una sanidad pública que se precie.