Hace unos quince días, varias señoras estaban limpiando el monumento a los corsarios, ubicado en el puerto de Ibiza. Dicho monumento debería estar rodeado por una barandilla de un metro o más de altura, para impedir que cualquiera se suba a dicho monumento y lo ensucie.
Pido por favor a la señora alcaldesa que ordene poner dicha barandilla, porque de lo contrario dentro de poco el monumento volverá a estar sucio.
En sus cuatro esquinas siempre había habido un pequeño jardín y creo que allí se podrían poner unas pequeñas palmeras o bien otras plantas resistentes, ya que sería mucho más bonito que las feas baldosas que hay actualmente.