Es sólo un toldo. Dios mío, por más que quiero, no puedo quitármelo de la cabeza. Pretenden que confiemos en una administracion que es incapaz de llevar a cabo la simple y sencilla tarea de crear un poco de sombra en una escuela, donde no sólo el pequeno Joan sino otros muchos ninos verían mejorada su calidad de vida.
Un simple toldo, algo tan banal se ha convertido en una auténtica odisea para unos padres que sufren como castigo mayor, como muchos ciudadanos, no el tener un hijo con una enfermedad rara, sino vivir bajo un yugo político de total desinterés e incompetencia.
Una administración que gasta cientos de millones de euros en obras faraónicas y muchas de ellas completamente inútiles, obras que son llevadas a ritmo de vértigo, casi como por arte de magia. Una administración que sólo muestra su acoso y su eficacia a la hora de buscar votos. Y yo me sigo repitiendo a mí misma, casi como un mantra, que es sólo un toldo.
Lo peor y lo más vergonzoso de todo es que esos que actuan como dioses del Olimpo son seres humanos y muchos de ellos son padres también. Esos comunes mortales como nosotros no son más que funcionarios a nuestro servicio, estan ahí para protegernos y para servirnos, personas que toman sus decisiones en la comodidad del aire acondicionado en verano y la calefacción en invierno. Es sólo un toldo. No sé cómo pueden dormir.
A pesar de la injusticias, siento dentro de mí una pequena satisfacción, pero es profunda y poderosa. Siento que mis modestas manos no están atadas del todo y en las próximas elecciones con mi voto procuraré que seais vosotros, Dioses intocables del Olimpo, los que os quedéis para siempre en la sombra.