Los alcaldes defienden el blindaje de las casetas varadero, pues claro, ellos mismos o sus familiares tienen alguna y además hay muchos votos en juego. Si son ilegales y la gran mayoría se ha convertido en lo que todos sabemos, no saben, no contestan.
Yo no tengo nada contra ellas, todo lo contrario: también quiero una. Y es aquí donde reside el meollo del asunto. ¿Por qué unos sí y otros no?
Hace unos 30 años intenté construir una caseta pequeñita en es Xarco, Sant Josep. Dos amigos fuimos un sábado con clavos y maderas, trabajamos toda la tarde. Al regresar al día siguiente, nos la habían quemado. Es sólo un ejemplo.
En cada cala hay una especie de clan con personas que se creen los dueños del lugar y dicen quién puede o no tener una caseta allí. Si tienes acceso a alguna de esas personas y te conceden su bendición, tal vez tengas suerte y pases a engrosar la lista de privilegiados. Hasta puede que te ayuden a levantarla. Si no, estás perdido.
Muchas se han vendido, hasta se anuncian en la prensa, y han llegado a pedir barbaridades.