Todavía reciente la noticia de tu marcha, dan vueltas en mi cabeza el dolor y la sorpresa y aflora el recuerdo de toda una vida juntos alrededor de una idea, un objetivo y un trabajo.
Recuerdo que yo apenas contaba 10 años cuando hiciste el servicio militar como asistente de mi tío; por ello conociste a mi padre y fundasteis, junto con Juan Pereyra, Autos Ibiza.
Era 1964, el turismo era incipiente y tú supiste ver el futuro cuando con muchas dificultades comprasteis los primeros coches. Los años siguientes serían de expansión a la par que lo hacía la industria hotelera.
Tuve la fortuna de empezar a trabajar contigo de una manera definitiva en 1978. Siempre me sorprendió tu vitalidad, tu ánimo, tu sonrisa, tu capacidad de trabajo, el meterte en mundos tan dispares como la SD Ibiza, el Skal, el Fomento, el Partido Popular... Llevabas todas estas situaciones como una parte más de tu vida y había que ver lo que daban de sí el día y las horas que se robaban al sueño. En fin, Juan, que voy a echarte muchísimo de menos, que gente de tu pasta ya no hay o al menos yo no la conozco. Allá donde estés recibe un fuerte abrazo.