A la espera de que se detallen los presupuestos del Ib-Salut, el anuncio de recorte para Ibiza, ¡en un 34%!, genera preocupación a los trabajadores de la sanidad pública.Tal como temíamos, la consigna es recortar gastos con independencia de que se haga a costa de la calidad de atención al usuario.
Es por eso que se obliga a que especialistas de medicina interna vean a pacientes de cardiología y neumología derivados desde el médico de cabecera (obligando al usuario a ir dos veces por el mismo motivo), aliviando ficticiamente una lista de espera, puesto que se genera una segunda desde el propio hospital.
Es también por eso que, de forma muy sibilina, están comenzando a desmontarse dos recursos pioneros en las Illes Balears como la unidad de Hospitalización domiciliaria y la Unidad de cuidados paliativos, con el pretexto de optimizar recursos, sin contar con la opinión de los servicios que trabajamos con ellos.
Aunque quizás no todo sea motivado por el dinero... Se han suspendido durante unos días conciertos como la hemodinámica y máxilo-facial por actitudes «pasotas». ¿Acabaremos enviado nuevamente a los pacientes a Palma para poner marcapasos, quimioterapia o hacer cateterismos?
Los usarios de Ibiza y Formentera no se merecen eso. ¡Ojalá que en materia de sanidad en vez de políticos (piensan en la próxima elección) tuvieramos estadistas (piensan en la próxima generación)!