Dice el presidente del Consell que la oposición ve brujas en su fallida televisión para Ibiza. Olvida Tarrés que sostenemos unas instituciones en las que los políticos pueden acusarse de sus alucinaciones a falta de cosa mejor, pero en la prensa se espera que nuestro presidente se dirija a informar a la sociedad, a eso que gustan llamar «la ciudadanía». Aduce Tarrés que la crisis económica ha parado el proyecto, pero esa crisis ya existía antes de poner en marcha su TV, y su principal promotora, Pilar Costa, la señalaba como argumento para ponerla en marcha: «En un moment econòmic com l´actual, potenciar el sector audiovisual permetrà generar llocs de treball directes i indirectes en una de les indústries culturals de més futur» (Diario de Ibiza del 29 de agosto).
Sabido es que nuestros dirigentes nunca se equivocan, pero si lo que es ahora la razón de que no hace dos meses fue la razón de que sí, se pone en evidencia una cierta escasez de lógica y continuidad en la gestión del Consell. Lógica palmariamente ausente en las declaraciones de Tarrés: un contrato de trabajo, a Jesús Turel, que no supone gastos, y una reforma de las oficinas del hipódromo de Sant Rafel que ha supuesto gastos «mínimos». Todo menos dar cifras al contribuyente que las paga. Es un misterio el contrato gratuito del señor Turel, que fue durante años jefe de prensa del PSOE en Ibiza y perteneció al gabinete de prensa de la coalición progresista PSOE-ExC en la pasada campaña electoral autonómica, y por ello es la causa de que la oposición viera las brujas que dice Tarrés.
Bienvenido el fin de otro despilfarro como el que cualquier TV pública supone, aunque Tarrés no lo relacione con la encuesta del Diario que ponía a la inmensa mayoría en contra del engendro y quiera dejar la puerta abierta a una TV que ya se sabe lo decisiva que puede ser para quien la controla cuando hay elecciones. ¿Quizás para antes de las próximas autonómicas, presidente?
Concreta más la consellera Abascal, que camufla el recorte en las becas de estudio a los estudiantes ibicencos con una repentina exigencia de mejorar resultados académicos. Del 50% pasa a exigir el 80% del curso aprobado si quieren ayuda. No subvencionar vagos siempre es bueno, pero es llamativo que se acuerden ahora de que hay estudiantes que no estudian para ahorrar en un presupuesto que se les queda corto. Llueve sobre mojado con los recortes y el lío que se armó este año con las ayudas de viaje.
Conozco estudiantes que nunca aprobaron el 80% del curso y tardaron 8 y 9 años en acabar una carrera de cinco. Ni siquiera se matriculaban del 100% pero no por vagancia sino por falta de recursos, ya que se pagaban sus estudios trabajando de conserje de noche, y ahora son buenos diplomáticos o ingenieros.
Antes de exigir hay que exigirse: ¿han aprobado Tarrés y su Consell el 80% de su gestión? En el asunto de la TV, no. Han tirado el dinero y no saben o no quieren decir cuánto. Se puede anticipar, sin consultar a las brujas, que más de lo que costarían las becas o los viajes que dejen de pagar a los estudiantes. Pero es que parece que las prioridades en cuestión de viajes de los poderes públicos en Ibiza han sufrido una desviación. Sao Paulo, Boston, el Coto de Doñana, Berlín, Suiza, son los destinos que conocemos por la prensa para concejales de Vila. Incluyen hoteles de categoría impropia para estudiantes menesterosos y hasta gastos en reyes magos, lo que no deja de sorprender en mentes tan progresistas. Estos sí aprovechan más del 80%.