No aceptan que la gente vea que un aborto consiste en eliminar a un ser humano y, cuando ven a tantos salir a la calle a decirlo, piden consensos para esquivar lo que tienen ante sus ojos. Hace pocos años nadie lo dudaba: siempre se ha abortado, pero no se negaba lo que se hacía. Ahora que la ciencia genética y técnicas como la ecografía dejan cada día más clara la evidencia, se niegan a reconocer lo que todo el mundo sabe: que hay un ser humano en el vientre de su madre. No es racional que lo duden, más bien parece que buscan justificaciones para sacarlo de allí sin vida. Para eso piden consenso. Incómodos porque una multitud pide respeto a la vida sin su permiso, y además se pagan de su bolsillo el viaje y el almuerzo, los políticos piden consenso, consensuar que un ser humano deja de serlo en algunas circunstancias, ´supuestos´ le llaman, para satisfacer los deseos de otro ser humano más fuerte que quiere quitárselo de encima. No captan los partidos que la gente que salió a la calle no les pide que diluciden una cuestión, en realidad no les piden nada porque ya no confían en ellos, sino que abrazan una causa, la de la vida.
Excepto un caduco Antonio Gala que no se entera, esta vez no culpan a la Iglesia casposa, porque la mani no era de la Iglesia ni por organización ni por convocatoria ni por presencia: era de los que defienden la vida sin supuestos y, sin estar todos, eran bastantes para llamar la atención de todos los partidos, que ven el posible voto en contra o, lo que es peor para algunos, el voto frustrado por anteriores inhibiciones. Pasó Benigno Blanco por Ibiza y aclaró por qué montan este tinglado: lejos de los partidos políticos, a largo plazo, en la seguridad de que la ley reconocerá de nuevo lo que es un aborto cuando la gente abra los ojos a la realidad, no al revés.
El PSOE achaca al PP no haber hecho nada en ocho años de gobierno para parar el fraude de ley que permitió centenares de miles de víctimas, más del 97% de los abortos, por la ficticia amenaza para la salud de la madre. Que Cospedal vaya a una manifestación con el lema ´cada vida importa´ para declarar luego que la ley vigente tiene un gran consenso social y por eso no es necesario cambiarla, descubre su disonancia con los manifestantes y da razones a quien llama hipócritas a esos políticos que sólo buscan salir en la foto para aprovechar la circunstancia. Pero el Gobierno del PSOE permite idéntico fraude que denuncia al del PP e inventa una realidad virtual cuando lo acusa de querer la cárcel para las abortistas, una cárcel en la que no hay ninguna abortista, como tampoco hay esos abortos clandestinos a los que suele acudir lastimero y falaz. Hay lo que un grupo de ginecólogos llama aborto industrial por unos euros, y la clandestinidad consiste en que a la madre no la ve ningún psicólogo, ni firma ningún consentimiento, ni hay ningún papel de por medio. Esto hacen con la ley del gran consenso social de Cospedal, pero con el consenso que proyecta el Gobierno van a dejar de ser abortos clandestinos ilegales ocultos en centros acreditados y a los industriales del aborto les legalizarán lo que hoy hacen al margen de la ley. El Gobierno, inquieto, saca una encuesta que le respalda, de hace cinco meses y nada creíble. Las encuestas sí tienen algo que decir en esto, han dado un vuelco el último año como muestra la reciente de La Vanguardia: la mayoría de los españoles está contra la reforma de la ley. Pero la gente que salió a la calle lo hizo convencida de que la vida humana importa y el aborto la mata, y eso no lo cambian encuestas, partidos ni consensos.