Antoni REAL RAMIS / Presidente del Col·legi oficial de Farmacèutics de les Illes Balears
En respuesta a las imprecisiones recogidas por el señor Rafael Vargas en su artículo sobre la dispensación de la píldora del día después (PDD), publicado el pasado día 5 de octubre, me gustaría realizar algunas consideraciones al respecto.
Desde el Colegio Oficial de Farmacéuticos de las Islas Baleares, y como han recogido numerosos medios de comunicación durante estos días, siempre se ha defendido la realización de un registro documental de los usuarios que reciban la PDD. Desde que se tuvo conocimiento del interés del Ministerio por dispensar las pastillas sin necesidad de prescripción médica, este ha sido uno de los requerimientos que hemos realizado los farmacéuticos a la Administración pública. Esta acción no se ha podido llevar a cabo debido a imposibilidades legales derivadas de la reciente Ley de Protección de Datos, además del derecho a la intimidad de las usuarias, evitando los prejuicios o juicios de valor que se puedan derivar de ejercer su legítimo derecho.
Desde el Colegio de Farmacéuticos de las Islas Baleares, que recordemos es una institución aconfesional y apolítica, pensamos que lo más conveniente es actuar en este tema racionalmente y sin extremismos ideológicos que puedan perjudicar a las personas que deban recurrir a la anticoncepción de emergencia. Pensamos que ante todo debemos atender a la libertad de acción y pensamiento de todos los ciudadanos, y en este caso pensamos que debemos, por encima de cualquier consideración personal, cumplir con el compromiso de facilitar el acceso a la píldora a todas las mujeres que la necesiten, tal y como estipula la legislación.
Además, hablar de afán de lucro por parte de las farmacias nos parece un despropósito que atenta contra el trabajo que lleva haciendo el farmacéutico durante tantos años y que le ha situado como el profesional sanitario más cercano al ciudadano. Precisamente a esta posición nos ha llevado nuestro compromiso por la asistencia farmacéutica, nuestra mentalidad moderna y sobre todo por el respeto escrupuloso por el ciudadano. Esto ha llevado a la farmacia española a ser valorada por la sociedad española como uno de los mejores servicios que se ofrecen en nuestro país. Las reclamaciones sobre la farmacia que se reciben en las organizaciones de consumidores, representan sólo el 0,27 por ciento, mientras que en otros servicios llega, en ocasiones, al 14 por ciento.
También queremos recordar que desde el colectivo farmacéutico hemos trabajado conjuntamente con la conselleria de Salut i Consum del Govern Balear para la realización de un tríptico informativo para los usuarios que se adjunta a la dispensación de la PDD en las farmacias. En él se recoge amplia información objetiva y útil sobre su uso y sus efectos, no lecciones de moral. Además, se informa al usuario que la PDD se dispensa de forma gratuita en los centros sanitarios públicos de las Islas Baleares, por lo que el farmacéutico en ningún momento pretende diagnosticar, sino que realiza una dispensación responsable bajo legislación. En dicho folleto recordamos que en caso de sospecha de embarazo se debe acudir a un centro de salud, no pretendemos darle lecciones de moral ni realizar juicios de valor injustos. Porque esta es nuestra prioridad, respetar las decisiones que toma el usuario e informarle objetivamente sobre las posibles consecuencias que tienen sus decisiones, nunca hacer juicios de valor sobre ellas, y mucho menos, si una mujer está ejerciendo su legítimo derecho a actuar con libertad.