El Ayuntamiento de Ibiza está como un niño con nikes nuevas desde que supo que la dirección general de Costas ha dicho que no a la construcción de un puerto deportivo en es Viver. «Así se protege la pradera de posidonia de la zona», han dicho los munícipes, cuya conversión a la causa ecologista nos resulta difícil de creer, no por nada, sólo por un pequeñísimo detalle. Veamos, si el puerto deportivo iba a ser letal para la acuática planta, ¿qué ocurrirá con la pradera que se extiende entre Ibiza y Formentera y que va a quedar sepultada por hectáreas de hormigón? Y no sólo eso, sino que, como han denunciado los ecologistas ante la Unesco, esa organización que hace 10 años catalogó a Ibiza como Patrimonio de la Humanidad entre otras cosas por su posidonia, las obras de ampliación del puerto incluyen el vertido de más de 660.000 metros cúbicos de fangos contaminados dragados a 17 kilómetros del islote de s´Espardell.
A pesar de este ínfimo detalle que tanto escandaliza a los ecologistas, en el Ayuntamiento de Ibiza nadie parece inquieto y su súbita conciencia verde ni se ha inmutado. No quiero pensar que el hecho de que la ampliación portuaria sea un proyecto socialista esté influyendo en la postura esquizoide de nuestros munícipes. Ni tampoco que saber que el puerto de es Viver ha sido impulsado por empresarios privados, entre ellos algunos que se apellidan Matutes, tenga algo que ver en el fervor posidonista de los políticos progresistas del Consistorio de Vila. A ver si lo he entendido bien: crear un puerto deportivo en es Viver sería desastroso para la humilde posidonia que allí vive feliz; por el contrario, echar toneladas de hormigón en es Botafoc y vertidos contaminados en unos fondos relativamente cercanos a s´Espardell es bueno para la misma planta. En otras palabras, si el proyecto huele a derecha es muuuy malo y si es progresista es bueeeno.
¿Cómo se explica entonces que ecologistas de toda España hayan alertado sobre el desastre que puede suponer la gigantesca obra portuaria para los ocho kilómetros de Posidonia oceánica que se extienden entre Ibiza y Formentera? También lo han denunciado biólogos marinos y expertos de todos los rincones del país. Pero como si nada. El Ministerio seguirá adelante con la ampliación, obviando los argumentos que ellos mismos han hecho valer para impedir la construcción del puerto deportivo de es Viver y el Ayuntamiento tan feliz.
Es como si un asesino fuera a liquidarte y le preguntarás antes: ¿es un encargo de derechas o de izquierdas? Me mandan los progresistas, contestaría él. Pues, nada, le dirías, tú sigue a lo tuyo, que ya me he quedado mucho más tranquila.
Pienso en la pobre posidonia de es Botafoc, inquieta bajo el mar, antes de ser sepultada por las pétreas plataformas de descarga, con el casco puesto para intentar esquivar la que se le viene encima y rezando en voz alta: ¡virgencita, virgencita, que al menos el hormigón sea progresista! Si hay un cielo para la posidonia, la ibicenca ya lo tiene ganado.