Lo que tiene que hacer Zapatero es ser consecuente con su ideología de izquierdas y dejarse de inclinaciones cíclicas hacia un lado y hacia otro. Ahora Solbes se va del Parlamento porque no comparte la actual política económica y presupuestaria del presidente. Nunca fue un hombre de izquierdas, por lo que tal vez el error inicial fue nombrarlo vicepresidente económico en 2004. Cuando vino la crisis, las recetas de la izquierda y de la derecha no podían ser las mismas y eso en España se ha comprobado de forma clarísima. Solbes es un tipo estupendo en lo suyo y un hombre ideológicamente consecuente. Ahora la derecha y el centro derecha no parecen en absoluto dispuestos a facilitar las cosas al presidente y a su Gobierno. Razón de más para que Zapatero busque de verdad la alianza y el apoyo de los grupos de izquierda para reunir los votos que necesita para aprobar los presupuestos y para gobernar con recetas progresistas.
Ahora viene la aprobación en Consejo de Ministros del proyecto de reforma de la Ley del aborto. Si se exceptúa el tema de la información a los padres sobre las intenciones de abortar de las jóvenes entre 16 y 18 años, en la sociedad española es muy mayoritario el consenso a favor de la reforma. El PP lo sabe y por eso anda de nuevo con esas peripecias electoralistas para no perder el apoyo de los sectores ultraderechistas sin el que jamás ganaría unas elecciones. Por eso Rajoy nunca presentará una postura nítida en el asunto. Es lo mismo que con la moción de censura de Benidorm, cuya defensa los socialistas la tendrían facilísima si fuesen capaces de capitalizar lo que el PP ha hecho siempre en esa materia, desde Zaplana hasta hoy.