Desde los inicios la institución cristiana de Cáritas ha intentado unir todos sus esfuerzos para erradicar la pobreza y luchar por la igualdad de todos los hombres y mujeres de la sociedad.
Muchas otras instituciones cristianas han recordado que los pobres son los predilectos de Dios y también deberían ser el centro de toda actividad de las comunidades cristianas que intentamos vivir el ejemplo dejado por Cristo a sus discípulos.
Pero no siempre ha sido clara la dimensión social de los cristianos. A menudo sentimos lástima de los pobres, de una manera muy especial de los que están lejos, pero no nos comprometemos con los que viven cerca de nosotros y frecuentemente pensamos que la solución de la pobreza es esconderla o cerrar los ojos frente a ella.
Así está sucediendo con el comedor de Cáritas y del centro de baja exigencia por el cual esta institución de la Iglesia está luchando.
Cáritas tuvo que enfrentarse a las instituciones públicas para abrir el comedor social en su tiempo ya que los responsables en ese momento no veían la necesidad de un comedor. Hoy día se piensa abrir otro para unos ochenta comensales, y la polémica continúa, ahora por su ubicación.
Nadie quiere a los pobres cerca y las instituciones que deberían buscar soluciones a los problemas siempre responden tarde, cuando Cáritas ya ha dado sus primeros pasos y es que los pobres no votan, los pobres no cuentan… no hay prisa para solucionar sus problemas y es que no se dan cuenta de que hay prioridades vitales.
La Iglesia sigue preocupada por satisfacer las necesidades básicas de los seres humanos, aunque algunos sectores de ésta prefiera verles lejos, de lo cual nos sentimos avergonzados.
Ahora sólo queda que en las reuniones que mantendrán las diferentes instituciones implicadas en esta labor se pongan de acuerdo para no ubicar el centro del comedor social tan alejado que imposibilite la labor de los voluntarios, el acceso de los que necesitan de la comida.
Animar también a los voluntarios que son los que desde la gratuidad continúan llevando a cabo la labor social que deberían realizar las instituciones.