En la mañana del pasado martes nos golpeó la noticia de la muerte de Kinoto. Kinoto era un ´porteño´ que siendo muy joven se enamoró de Barcelona y desde Buenos Aires emprendió un largo viaje para conquistarla. Hacía más de treinta años que residía en Sant Rafel. Frente a quienes le recordaban su origen extranjero, Kinoto respondía muy orgulloso que llevaba aquí más tiempo que la reina.
Era un hombre bueno, que no reconocía más bandera que la filantropía, ni tenía otra patria que la generosidad. Quienes tuvimos el privilegio de conocerlo y quererlo no nos resignamos a su pérdida. Más bien queremos creer que se ha marchado a un corto viaje, pero que pronto volveremos a verlo y continuaremos luchando, codo con codo, por todas las causas justas… hasta la victoria final.