Sólo insistir para que no vuelva a ocurrir que para acceder a un evento público, libre y gratuito, dos controladores del acceso al recinto donde se celebraba el concierto de Rosendo, de forma subjetiva seleccionaban con qué se podía o no pasar.
Parece ser que el casco ha pasado de ser un medio de protección a un medio de agresión, y eso que en los medios de comunicación están bombardeándonos continuamente con su uso, pero luego prohíben el acceso a un lugar público con el mismo. Al parecer es una nueva arma letal, pues nos confirmó la imposibilidad de acceder al recinto un agente de la Guardia Civil acompañado de una patrulla de ocho más que salieron del interior del recinto.
Por favor, tengan previsto un guardarropa o similar para estas situaciones, pues ya pasó lo mismo en el concierto de Mago de Oz, y que los controladores vayan identificados de alguna manera
Por cierto, que por solicitar al agente de la Guardia Civil su número de placa para poder presentar la oportuna queja ante la delegación insular del Gobierno, como represalia el mismo solicitó mi documentación y la de mi acompañante, para denunciarme por alteración del orden público. Por hablar con un agente y pedirle explicaciones, ¿qué es lo que altero, el orden público o sólo su orgullo? A eso se le llama abuso de autoridad, ¿no?
¿Quién vigila a los que nos vigilan?