Ante la pregunta del doctor Antonio Pallicer, en su carta del 12 de agosto («¿Hospitales sin médicos?»), cabría responder: ¡Oiga, pues puede ser que nos quedemos sin suficientes médicos en los hospitales (al menos en el de Can Misses)! En los últimos dos años hemos despedido a unos cuantos compañeros a los que se les han ofrecido mejores ofertas en otros centros y han hecho las maletas. Algunos, formados como especialistas en este área de salud, y a los que se les ofrecían contratos ´por días´ (o casi), mientras que otros hospitales les han ayudado incluso con la escolarización de los hijos.
Nos acercamos peligrosamente a la posibilidad de carecer del mínimo de médicos (como en la especialidad de Cardiología) necesarios para atender a la población de la isla. Probablemente seamos de las pocas profesiones en las que, si se produce la baja de un trabajador, su trabajo lo cubren los restantes sin compensación alguna.
¿Cómo se puede atender de forma correcta, personal y profesionalmente, a una persona en la consulta en menos de diez minutos, como si estuviéramos en una fábrica de tornillos? ¿Cómo atender con excelencia a un promedio de 60 pacientes ingresados y hacer ingresos durante las guardias, sin refuerzos?
Cada vez que se indica la necesidad de reforzar las plantillas tanto de médicos como de enfermeras en épocas de máxima actividad (verano, fiestas de Semana Santa, Navidades) obtenemos la callada por respuesta... o que no hay dinero por la crisis (parece que en Mallorca no falta tanto).
¿Cómo no se va a ir la gente de la isla? ¿Tendremos suficiente personal, profesionalmente cualificado, para el nuevo hospital que se proyecta? Permítame, doctor Pallicer, compartir su escepticismo. Y no se crea las explicaciones de los directivos. Usted también lo ha sido, y sabe el valor de su palabra...