Como a muchos que amamos esta isla, la construcción de una nueva plataforma de carga y descarga en la bahía de Ibiza, me parece la más total y absoluta aberración. No puedo concebir que se quiera realizar este despropósito con el único fin de enriquecer a unos cuantos.
Hemos creado una asociación llamada Associació Civica Antidestrucció Badia d´Eivissa, de la que soy portavoz, para luchar en contra de este despropósito, e invito a todos los ibicencos, y a los que no siéndolo amen a esta isla como yo, para que se unan a esta cruzada. Los motivos por los que no se debe realizar este obra son:
1. Impacto medioambiental. Las toneladas de hormigón que se habrán de verter para construir una plataforma de 80.000 m2, además de dos pantalanes de 200 metros de largo, conllevará la reducción en un 20% del espejo de agua en el interior de la bahía, lo que tendrá un enorme impacto medioambiental y, además, provocará el enterramiento de la pradera de posidonia que existe en el interior de la bahía y que sirve para purificar las aguas.
2. Contaminación. El dique nuevo ya ha provocado un incremento en la contaminación (y los consecuentes olores), al impedir que las mareas purifiquen las aguas interiores. La nueva plataforma agravará mucho más esta situación, lo que tendrá serias repercusiones y se sentirá en gran parte de la ciudad.
3. Falta de accesos. No existe infraestructura viaria para soportar el tráfico de vehículos (coches, autobuses, cabezas tractoras y camiones) que creará dicha plataforma y que en los meses de verano pueden calcularse en unos 4.000 diarios. El paseo marítimo Juan Carlos I, la avenida 8 de Agosto y la rotonda de Marina Botafoch, no podrán soportarlo.
4. Seguridad. No es prudente que el tráfico de camiones, autobuses, cabezas tractoras y automóviles que la nueva plataforma generará, circule por el nuevo paseo marítimo junto a la pista de bicicletas, patinadores y viandantes y rozando un nuevo parque infantil.
5. Destrucción de más montañas. La construcción de esta faraónica obra requerirá muchas toneladas de piedra y, por consiguiente, la activación de más canteras y la destrucción de más montañas.
6. No hace falta. Es evidente que se necesita erradicar la carga y descarga de pasajeros y mercancías del barrio de la Marina. Pero para satisfacer las necesidades de carga y descarga actuales durante diez meses del año, es más que suficiente con la plataforma existente en el interior del puerto, que podría acondicionarse trasladando los contenedores que actualmente se almacenan en ella a un puerto seco en tierra firme. La plataforma actual tiene, además, la ventaja de los accesos, dada su proximidad a las rondas para el tráfico de vehículos procedente de otros lugares de la isla, y la ventaja de que puede sellarse con total seguridad.
7. Existen alternativas. La propuesta elaborada por Eivissa pel Canvi es una alternativa perfectamente válida cuando las necesidades así lo requieran. Este es sin duda un proyecto mucho menos agresivo, con un impacto ambiental bastante menor, y a un coste significativamente inferior (quizás por ello no interese).
8. Puerto industrial/comercial fuera de la Bahía de Ibiza. La ciudad de Ibiza, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, no debe soportar el tráfico de pasajeros y de mercancías para toda la isla y se deben buscar alternativas, construyendo un puerto industrial/comercial en otro lugar. Por ejemplo, al final del aeropuerto, donde no molesta a nadie.
9. Existen necesidades más acuciantes. Existe un sinnúmero de necesidades, como por ejemplo la reforma completa de la red de alcantarillado, la red de pluviales, asfaltado de calles y aceras, depuradoras, etc., que deberían tener una gran prioridad con respecto a la plataforma de carga.
Existiendo tantos argumentos en contra, ¿por qué entonces insisten algunos de nuestros políticos en apoyar esta desproporcionada obra? Quizás sea porque poderoso caballero es don dinero, y una obra de tanta envergadura tiene un enorme presupuesto: más de 100 millones de euros y esto da para muchos flecos.