Hasta el día de hoy no ha llegado a mis manos la noticia sobre la falsa alarma que sacudió al aeropuerto el día 31 de julio. Leerla me ha dejado impactada, ya que trabajo en una de las oficinas de la terminal y mi versión discrepa mucho de la «buena» actuación policial. He de decir que no es la primera vez que sufro un desalojo en la terminal de Ibiza, pero esta vez hubo algo bien distinto, algo que pude contrastar con otros trabajadores y a todos les sucedió lo mismo.
Lo que me ha indignado es leer que en media hora se desalojó la terminal y ya no quedaba «ningún pasajero». Primero he de decir que eso no es correcto, ya que yo estaba atendiendo a gente y en total podía tener a unos 15 clientes que estuvieron todo el rato haciendo cola en ambos lados del mostrador, desconcertados, y nadie les informo de nada y no se les dio la opción de abandonar la terminal; segundo, ¿y los trabajadores?, ¿no importamos?, ¿somos menos que los turistas?, son muchas de las preguntas que se me pasaron por la mente en el momento en que leía la noticia. ¿Qué habría sucedido si realmente hubiera sido algo importante lo de la bolsa abandonada? Si el protocolo de seguridad fue tan perfecto, ¿cómo es posible que en el momento en el que volvía todo a la normalidad yo seguía atendiendo gente sin que nadie me hubiera avisado para abandonar la terminal? El resto de las veces nos habían desalojado indiscriminadamente a turistas y trabajadores, a eso le llamo ´perfecto´, pero el pasado día 31 habría sucedido una desgracia si hubiera sido algo serio, ya que se olvidaron de avisar a varios trabajadores y turistas, que seguíamos dentro de la terminal en la zona de llegadas, a la cual desde fuera no se podía acceder porque estaba acordonada. Entonces, si no se podía entrar, ¿por qué no nos avisaron para salir?