Hay algunos datos que indican que otoño no será caliente sólo por el aumento del paro y la previsible escalada de la crisis en las pequeñas y mediana empresas y en los hogares españoles. El clima político se está enrareciendo incluso en agosto, lo que es una novedad en el mes de la siesta de las cosas.
Las declaraciones de Rajoy haciendo alusión a que si Zapatero no rectifica «nos llevará al corralito» demuestra el clima reinante en el PP, donde se compara la lucha antiterrorista con la que las fuerzas de seguridad estarían llevando contra el propio PP. Otra vez se han perdido las formas. Si unimos está deriva con la que cotidianamente protagoniza el presidente de la CEOE, no se puede llegar a otra conclusión de que el PP ha puesto en marcha una operación de acoso al Gobierno en medio de una de las más fuertes crisis económicas de toda la historia. .
España necesita una clase política que esté a la altura del reto que tiene planteado. No importa tanto quién sea más responsable de la brutal confrontación política como el hecho de que ésta exista.
El caso Gürtel no es una invención de la policía ni de la fiscalía. El PP pretende que la confrontación oculte la debilidad de sus muchos casos de corrupción. Puede olvidarse que el senador que es además tesorero del partido acaba de recibir el varapalo de que el Tribunal Supremo haya solicitado su suplicatorio. ¿Es un invento de la policía esta situación de Luis Bárcenas?
Si no baja el clima de tensión, Otoño va a tener una enorme crisis política añadida a la económica que puede conducir a que el PP se vuelva a quedar sólo y el Gobierno pase momentos de angustia sin precedentes.