He abierto hace dos meses una cafetería en Santa Eulalia que ha necesitado una inversión de más o menos 50.000 euros. Tenía un socio que por problemas de familia ha tenido que regresar a la Península rápidamente y ahora me encuentro con que tengo que llevar solo esta empresa, con resultados de momento muy pequeños. Todo el mundo sabe que levantar una cafetería que estaba cerrada desde hace dos años necesita tiempo y mucha, muchísima ilusión.
Ahora me encuentro en dificultades para afrontar todos los gastos que hay. Entonces he pedido al director del banco con el cual trabajo que me dejara pagar el alquiler y la luz y yo habría ingresado este dinero en los siguientes meses. Sin verificar siquiera mis cuentas, me contestó que ni un duro. Entonces me gustaría saber qué sentido tiene el aval de ICO si los directores de banco no ayudan después a quien se encuentra en apuros de liquidez. Por la radio, la televisión y los periódicos siguen haciendo publicidad martilleante de estos avales, diciendo que los bancos están muy cerca de ti...
He enviado una carta para quejarme del hecho de que los bancos, a pesar de que el Gobierno avale los créditos ICO, me hayan pedido el aval de otra persona, garantías inmobiliarias y que las cuentas de la empresa tengan saldo. ¡Y todo esto por 5.000 euros! Yo alucino.
En Italia, si tienes una pequeña empresa, cualquier banco te da un crédito de diez mil euros en diez minutos. Y no hay más morosidad que aquí.