Durante los últimos meses se han ido sucediendo en Formentera apagones de electricidad, telefonía y TDT que han dificultado gravemente la vida de empresarios y particulares.
Los primeros en aparecer fueron los apagones eléctricos, uno en marzo, otro en junio y el último en julio, ante la pasividad de la Administración, incapaz ni tan sólo de iniciar un expediente informativo en el mismo día que se produjo el primero de los apagones.
Han necesitado tres apagones y la reclamación unánime del pueblo de Formentera para empezar a reaccionar. Gesa-Endesa, por su parte, comunicaba en su momento a los afectados que no se haría cargo de los productos estropeados al romperse la cadena de enfriamiento, ni de los electrodomésticos y aparatos industriales que se habían quemado al conectar un generador auxiliar a la red de forma incorrecta; eso es cosa de los seguros de cada cual, decía Gesa.
Pues bien, el PP de Formentera, dispuesto desde el primer momento a elaborar propuestas en positivo presentó una moción para que el Consell y el Govern balear actuasen en beneficio de los particulares y empresarios y adelantasen las oportunas indemnizaciones, siendo la administración la que reclamase por la vía legal a la compañía eléctrica los daños y perjuicios ocasionados. Una reclamación que los administrados difícilmente harán, pero que sí puede realizar la Administración, a la que probablemente la justicia ordinaria daría la razón en un futuro tal y como ha sucedido en Barcelona en una reciente sentencia.
El equipo de gobierno, con su ya habitual carácter, conocido por todos los formenterers, decidió rechazar con vagos argumentos la propuesta popular.
Hace escasas semanas y con Formentera repleta de turistas, Telefónica y Movistar nos daban otra alegría: tres días sin telefonía fija ni móvil que dejaban una triste imagen, con turistas que no podían contactar con sus familiares, guías turísticos u hoteles; ciudadanos que no podían pagar con tarjeta de crédito ni sacar dinero de los cajeros; empresarios que no podían atender sus teléfonos para recoger pedidos, reservas de habitaciones de hoteles o de mesas en restaurantes, etc.
Entran dentro de lo normal algunos cortes de electricidad o algunos problemas de telefonía, lo realmente reprobable es que estas averías se produzcan de forma continuada y que nadie se digne a dar una explicación convincente a los ciudadanos que cada mes pagan religiosamente sus recibos e impuestos, y pobre de aquel que no lo haga.
Además, se ha unido a este fallo generalizado en nuestras infraestructuras eléctricas y de comunicaciones el apagón analógico que ha cogido totalmente desprevenido y sin respuesta al Consell. Hoy por hoy ver la TDT es un imposible para el 40% de los hogares de nuestra isla.
La conselleria de Noves Tecnologies ha ido pasando de conselleria en conselleria sin que ninguna de sus titulares haya mostrado el menor aprecio ni dedicación por esta materia.
El mundo hoy día se mueve alrededor de las nuevas tecnologías, el Consell no se sabe muy bien por qué no apuesta por su impulso, mientras los ciudadanos en Formentera pagamos las consecuencias de nuestro atraso en infraestructuras eléctricas, de comunicaciones y de nuevas tecnologías.