Curiosa época esta que nos ha tocado vivir en la que la letra del viejo himno anarquista: «Negras tormentas agitan los aires, nubes oscuras nos impiden ver...» cambia su texto en la estrofa más vibrante, de mano, quién lo iba a decir, de un ayuntamiento formado por socialistas, y eivissapelcanvistas, y sustituye el archifamoso ´¡A las barricadas!´ por un ´¡A los barracones!´ que pone los pelos de punta a los padres de niños en edad escolar. Casi dos décadas después de construir el último colegio en Vila –culpa que se reparte así: 8 años de irresponsabilidad popular y 10 de irresponsabilidad socialista– la única solución ahora para dar cabida al centenar de chavales sin pupitre del municipio es la misma que en los años 70: la construcción de barracones.
Van a ser provisionales – también lo fueron durante 20 años los del Portal Nou, ¿recuerdan?– y además ni siquiera hay un solar decente donde levantarlos. Tal ha sido la imprevisión en este ámbito, y eso que muchos de los responsables municipales provienen del campo de la educación, que ahora no hay terreno donde construir no ya un colegio en condiciones, sino ni siquiera unas miserables aulas prefabricadas. La solución momentánea es levantar esta escuela, más propia de Pin y Pon que de una ciudad civilizada, en el solar situado junto a los Multicines, pero resulta que es zona verde y los vecinos han puesto el grito en el cielo. El concejal de Urbanismo, el mismo que ha conseguido sublevar los ánimos de la comunidad educativa con un metafórico bocadillo, se ha comprometido a trasladar la escuela a otro lugar ¡un año después! si se aprueba el Plan General de Ordenación de la ciudad, ese que llevan lustros redactando. Han estado tan ocupados levantando edificios que se les olvidó que, tal vez, en algún momento, quién sabe, es posible que hiciera falta, un suponer, dejar espacio para alguna escuela.
Llegados a este punto, recapitulamos: la solución a la falta de colegios en Vila es la construcción de unos barracones en un solar que está declarado zona verde; los vecinos se enfadan y el Ayuntamiento asegura que en un año se trasladarán las aulas prefabricadas a otro lugar. Así resumido lo veo más claro: parece que hablan de una escuela, pero les va a salir un circo. Se pueden ahorrar hasta las paredes. Con una carpa y unas sillas de pista, ya les vale. Los niños pondrán el trabajo y los políticos, los payasos. Los vecinos de los sucesivos solares provisionales serán el público, aunque más que reír, este circo hace llorar.
He consultado en la RAE qué significa la palabra barracón y he encontrado esto: «Edificio regular de una planta para albergar tropas». Si los políticos consideran tropa a los alumnos, no es de extrañar que les monten campamentos y comparen la educación con un bocadillo a medio comer. Lo malo de todo esto es tanto cabo chusquero elevado a general mandando a barracones tercermundistas a los niños. Tal vez alguno podría probar a cambiar su despacho por otro prefabricado y con techo de uralita ubicado en un solar polvoriento. Eso sí sería un ejemplo de lo más educativo...