Con estas palabras se excusaba un joven, no tan joven, que en medio de la plaza de San Fernando pedía a un grupo de adolescentes que donde podría encontrar droga. Ellos mirándome a una distancia prudente le contestaron que no consumían drogas. Ante tal respuesta se excusó: «no os preocupéis, no soy policía secreta, aunque vaya así vestido» y siguió su búsqueda por los alrededores, sin tener que alejarse mucho.
El pasado viernes se celebró el Día internacional de la lucha contra el uso indebido de las Drogas. El fiscal jefe de Balears recibió una de las Medallas de Plata del Plan Nacional sobre Drogas como reconocimiento por sus más de veinte años de lucha continuada contra el narcotráfico
Si es cierto que las estadísticas informan del descenso del consumo de ciertas drogas, uno en la calle se percata que el consumo no va en descenso.
Es muy lamentable ver como jóvenes necesitan de sustancias para poder salir de fiesta y divertirse, con las consecuencias que comportan a corto plazo (accidentes, peleas…) y a largo plazo (la degradación de la persona en todas sus dimensiones).
Fueron numerosos los casos que durante la jornada dedicada a concienciar a la sociedad Pitiusa se pudieron escuchar por los medios de comunicación. Numerosos testimonios personales que narraban como han tenido que luchar contra tantos obstáculos para poder salir de su prisión personal.
Se quejaban de la falta de ayuda que muchas veces reciben de la sociedad donde sus ´amigos´ y ´colegas´ les incitan a consumir y no a salir de su situación. De cómo una sociedad tan permisiva como la que estamos viviendo, donde vemos la droga a cada esquina, rechaza a los que tienen problemas de drogadicción por que son las mismas víctimas que acarrean con otros pequeños delitos para poder consumir.
Muchas son las familias que deberían recibir medallas por su lucha contra la droga en sus propios hijos, en sus propios miembros de la familia. Muchas madres que ven como durante la juventud de sus seres queridos se sienten solas para poder afrontar el problema de la droga en sus propias carnes.
Hay que seguir trabajando para concienciar a nuestros visitantes y a nuestros jóvenes que la droga no es necesaria para la diversión. Que la juerga no implica la droga.
Agradecer el esfuerzo de todas las entidades públicas y privadas que trabajan por erradicar el mal de la droga y la reinserción de sus consumidores.