En su artículo del pasado domingo, el señor Alejandro Marí Ferrer, concejal popular del Ayuntamiento de Eivissa y al parecer un entendido en marxismo-leninismo, afirmaba que se lleva las manos a la cabeza al ver cómo Esquerra Unida está perdiendo sus pilares ideológicos debido a los salarios que cobran sus dos concejales de Vila y a que votan en contra de las propuestas del PP.
Boquiabierto señor Marí: en cuanto a los salarios que cobran los representantes políticos, frecuentemente se hace demasiada demagogia. Nosotros somos partidarios de que sean dignos para que los buenos gestores no se vayan siempre a la empresa privada. No obstante, nadie negará que son unos sueldos envidiables, sobre todo en época de crisis. ¿Pero si tan escandalosos le parecen los sueldos de los concejales de Vila, por qué su compañera de partido, la señora Virtudes Marí, acordó con el equipo de gobierno estos salarios? ¿Le parecen igualmente escandalosos los salarios de los alcaldes de Santa Eulària y de Sant Antoni, ambos del PP? ¿Y qué le parece que el alcalde de Calvià, también del PP, al poco de llegar igualara su sueldo con el del presidente del Gobierno, en una localidad de poco más de 50.000 habitantes? ¿Y los 40 asesores que nombró?
Su partido se llena la boca cuando habla de rigor presupuestario. Pero los hechos plantean muchas interrogantes. ¿Sabe usted que las Comunidades de Madrid y Valencia, ambas gobernadas por el PP, son las más endeudadas de todo el Estado? ¿Y qué decir de la gestión del presidente Matas; del endeudamiento dejado por el Palma Arena o el metro de Palma? ¿La autopista del aeropuerto de Eivissa, que aumentó su presupuesto inicial hasta el 1.050% le parece un ejemplo de rigor presupuestario? ¿Y qué me dice de los graves problemas hidrológicos sin resolver, a pesar de su astronómico precio? ¿Y qué piensa de las indemnizaciones que debe pagar el Govern balear por la mala ejecución de las expropiaciones? ¿Quién cree usted que ha pagado el derribo de Can Cretu? ¿Y qué decir de aquel concejal del Ayuntamiento de Palma que gestionaba la marcha nocturna con una tarjeta de crédito del Ayuntamiento? ¿Y los fondos de aquella famosa lata de Cola-Cao? Perplejo señor Marí: no están ustedes en condiciones de dar lecciones de buena gestión del dinero público.
En cuanto a bajar los impuestos, le diré que es usted coherente con su ideología. La derecha siempre defiende bajar los impuestos. Lo suyo es menos Estado y más mercado. Siempre rechazan el Estado aquellos que menos lo necesitan. Debería usted saber que los recursos del Ayuntamiento de Eivissa son muy necesarios para poder sufragar las políticas de bienestar social que desarrolla. A pesar de que la presión fiscal de este municipio es la segunda más baja de la isla, dedica el 10 por ciento del presupuesto a políticas sociales. Esos servicios permiten el mantenimiento del único albergue de transeúntes de la isla, los únicos programas de lucha contra la exclusión social, un servicio de ayuda municipal a domicilio, un programa de atención a la población inmigrada, o un programa municipal de drogas con premios nacionales por su calidad. Permiten que, sin tener competencias propias en empleo, Vila tenga el único servicio municipal de la isla dedicado a la formación de trabajadores y parados y a la promoción de empleo (Eivissa Ocupació). Sin tener competencias propias, tiene en marcha un Plan Municipal de Vivienda para construir viviendas de protección oficial y a precios asequibles. Ya se han entregado ocho viviendas en Dalt Vila, en régimen de alquiler, para jóvenes, que pagan una media de 300 euros mensuales. Se está construyendo otra promoción de 38 viviendas en Platja d´en Bossa con una inversión de seis millones de euros, que da trabajo a 76 personas, para venta en régimen de protección oficial. Con igual fin se trabaja en otra promoción de 30 viviendas en Can Cantó. Y se están planificando otras tres promociones más, que podrían estar acabadas en esta legislatura.
Por otra parte, los niños y niñas de primaria del municipio de Vila tienen, desde hace seis años, libros de texto gratuitos.
Patidifuso señor Marí: los servicios sociales de Vila nada tienen que ver con lo que ustedes dejaron. Incluso han tenido que suplir la inexistencia de otras instituciones, como en la legislatura pasada, cuando el PP suprimió la conselleria de Benestar Social del Govern. ¿Cree usted que el concejal Santiago Pizarro tiene algo que ver con esto?
En cuanto a la subida del recibo del agua, quizás ha olvidado que fue el Govern balear el que obligó a subir el canon a todos los ayuntamientos. ¿Por qué no dice que el concejal Joan Rubio dividió el recibo en tramos para gravar más el consumo excesivo y reducir el impacto sobre los que ahorran agua? ¿Por qué no dice que el Ayuntamiento de Sant Antoni, gobernado por ustedes, aplicó la mayor subida?
No obstante, ojiplático señor Marí, si tan seguros están ustedes de las virtudes de sus bajadas de impuestos, ¿por qué no las aplican en los ayuntamientos donde gobiernan? No lo hacen porque no son más que demagogia y oportunismo. Todas sus propuestas en materia social y económica, desde la Unión Europea hasta la política municipal, van en la misma dirección: desmantelamiento del sector público y más campo de acción para las empresas privadas.
En Esquerra Unida defendemos un sector público fuerte por muchas razones; entre otras porque son una garantía contra esta crisis del modelo económico neoliberal que ustedes defienden tan vehementemente. Y defendemos también que la política fiscal debe servir para financiar los derechos sociales de los ciudadanos, muchos de los cuales necesitan estos servicios.