Tengo unos amigos extranjeros que vienen a Port des Torrent (San Agustín) dos veces al año, unas semanas en mayo y octubre. Este año, al segundo día de llegar, bajaron a la playa unas horas y a la hora de comer les veo llegar realmente enfadados y desconcertados. Al preguntarles me explicaron que por el alquiler de dos hamacas y una sombrilla durante unas horas les habían cobrado 18 euros (seis por pieza). Más de lo que les cuesta el apartamento diariamente por estas fechas.
Enfadados me dijeron que no pensaban acercarse a ninguna hamaca nunca más.
Y yo añado: si la bajada a la playa por la rampa del final de la calle es Caló a finales de mayo, sigue con la barandilla rota, oxidada y a medio arrancar, la papelera también rota, el único letrero que queda de ´no perros´ está que da vergüenza, y la otra llegada a la playa por la calle Valencia deja también mucho que desear, la única explicación que encuentro es que pensamos que los turistas, extranjeros o no, que nos visitan son unos sordos, ciegos y mudos, por no decir tontos. ¡Así nos va!