Muchas gracias por lo de amigo, si bien no creo que tenga el gusto de que nos hayan presentado, ni siquiera de que nos conozcamos.
Efectivamente tiene usted mucha razón cuando dice que no entiendo nada, no entiendo a ese grupo fundamentalista procatalán que, abusando de sus derechos y de sus puestos, imponen, repito, imponen (supongo que sabe usted, ya que lo entiende todo, lo que quiere decir imponer) una lengua en el estudio a mucha gente en la mayoría de materias. No entiendo tampoco lo del territorio ese de lengua catalana a la que ustedes hacen referencia o a ese cuento de los «països catalans» ¿A qué esperan ustedes para independizarse o para hacer un simple referéndum? No, a ustedes les va imponer, y efectivamente, como usted dice y yo se lo confirmo, «no lo entiendo».
Y el territorio del cual dice que es de «parla catalana», pues, mire, sí y no, porque también, no me lo negará, es de «parla castellana», ¿o no? Vaya por la calle y mire el fracaso de esa lengua vehicular que ustedes tanto hacen mención.
Una lengua vehicular, como sabe, es la lengua de la región, y si la región es bilingüe las dos tienen cabida y tendrían que prevalecer los derechos, pero eso, claro, no va con ustedes. Odian el hablar de derechos, ustedes a imponer... Y, por tanto, como usted bien dice y yo le confirmo las veces que a usted le haga falta, no, no lo entiendo.
Insisto: la lengua castellana la hablan novecientos millones de personas en todo el mundo y la catalana ni siquiera seis millones, es oficial en Andorra, pero incluso allí es la tercera más hablada.
No sigan gastando dinero, normalicen (faltaría más) pero dejen de imponer. Si necesita de ayudas, como usted dice, no vayan diciendo con tanto furor que es la lengua vehicular ya que eso no lo entienden ni ustedes y, por favor, dejen elegir a los alumnos y a los padres, ya que esta política de imposición, en una democracia, como usted bien me dice y yo se lo confirmo, no lo entiendo.
Saludos desde 9.000 kilómetros de distancia, donde puedo hablar tranquilamente el segundo idioma más hablado del mundo, el castellano. Y por supuesto, mi respeto más que evidente a todos los que como usted desean expresarse en catalán (faltaría más, pero sin imponer, ya que la imposición no la entiendo). Para contestar a las preguntas de su carta, mejor haga una encuesta. La lengua catalana aquí ha sido cuestión de tensiones y divisiones no de comunicación.