Me llamo Marian Castellón Venegas. Hace muchos años conocí a Ascensión Joaniquet, cuando comencé a trabajar en su casa cuidando de su pequeño. Siempre fui una más de la familia y lo he seguido siendo hasta hoy.
Así que tengo mucho que decir de esta gran mujer. Hace 23 años perdí a mi hijo de una forma muy trágica. Durante años se me negó la justicia por su muerte. Una y otra vez se archivaba el caso como si no hubiese ocurrido nada y eso me partía el alma, pues yo perdí lo que más quería en este mundo.
Ascen, como madre, se identificó conmigo y me prometió llevar mi caso, y así lo hizo. Durante 18 largos años peleó por devolverme la fe en la justicia. De manera altruista e incluso poniendo ella el dinero cuando yo no tenía para pagar los gastos.
Cuando fui indemnizada no quiso recibir nada, con lo cual yo doné en su nombre y en el de mi hijo parte para un pozo en la escuela de Mihecane en Mozambique, que pertenece a la ONG ibicenca Dignidad.
Gracias a esto muchos niños y aldeas vecinas están muy agradecidas por el agua limpia que ahora pueden beber. Así que ellos y yo, junto a mi familia, le debemos mucho a esta «pequeña gran mujer», y quien la conoce sabe de su gran corazón y honestidad. Gracias, Ascen.