JUANJO GARCÍA GÓMEZ
«Es como esos letreros que uno ve cuando pasa por las autopistas, que dicen ´No podemos conducir por ti´. Yo siempre pienso: ¿Y quién te ha dicho a ti que quiero que conduzcas por mí? ¿Quién te ha dicho a ti las copas de vino que yo tengo o no tengo que beber? Déjame que las beba tranquilo. Mientras no ponga en riesgo a nadie ni haga daño a los demás». Algunas reflexiones las carga el diablo y la que el 2 de mayo de 2007 legó el ex presidente del Gobierno José María Aznar a la posteridad en general y al líder de los ´cachorros´ del PP, el ya granadito Ignacio Uriarte, no ha sido el mejor de los consejos que uno esperar recibir del Gran Timonel del centroderecha español. ¿Se tomó demasiado en serio el presidente de Nuevas Generaciones al ´padre´ Aznar? Cualquiera sabe pero la receta defendida por el «jarrón chino» —como acuñó Felipe González a los ex presidentes— particular del centro derecha de permisividad con el consumo de alcohol y la desgraciada consecuencia, el fatídico positivo al volante, podría costarse la carrera política al diputado nacional.
Condescendencia
La ´doctrina´ Aznar la expuso el ex mandatario en el transcurso de un acto en Valladolid en el que la Academia del Vino de Castilla y León le impuso la medalla de honor. El popular aprovechó para cargar contra la que aludió como «ley contra el vino» —en referencia al proyecto de prevención del consumo de alcohol— y las campañas de la Dirección General de Tráfico. Aznar se envolvió en la bandera de la libertad para proclamar: «A mí no me gusta que me digan no puede ir usted a tanta velocidad, no puede comer hamburguesas de tanto o se le prohíbe beber vino; déjeme que decida por mí, que en eso consiste la libertad», señaló.
El mensaje que subyace tras sus palabras es el mismo poso, tan vigente en España, de condescendencia con el alcohol, que le ha costado muy caro a Uriarte. Pero éste no es el único. En los últimos años son muchos los políticos que han protagonizado incidentes de exceso de alcohol al voltante. A muchos el escándalo ha finiquitado sus trayectorias políticas. Además de Uriarte, quien ha dimitido como miembro de la comisión de Seguridad Vial del Congreso tras sufrir un accidente bajo los efectos del alcohol —dio una tasa de 0,55 mg/l, más del doble de lo permitido, 0,25, y rozando la barrera del delito, 0,60—, estos son algunos de los más de veinte casos de responsables públicos ´cazados´ con una copa de más al volante:
Dimisión por ir bebido en Asturias. El alcalde de Siero (Asturias), el socialista Juan José Corrales, dimitió del cargo el pasado 25 de febrero como consecuencia del accidente que sufrió, ebrio, la madrugada del 12 de febero, con el coche oficial. Corrales dio una tasa de alcohol de 0,75 mg/l. «En política, cuando se falla, hay que pagarlo», declaró el edil, que será juzgado por estos hechos.
Condenado por desobediencia en Xirivella. El edil de Esquerra Unida en Xirivella, Joan Antoni Pérez, pasó la madrugada del martes 15 de septiembre de 2009 en el calabozo tras ser detenido por desobediencia a la autoridad y conducir bajo los efectos del alcohol, con una tasa de 0,31 mg/l. Fue condenado en noviembre. «No sabéis lo que estáis haciendo; yo soy concejal de Xirivella y yo sí que soy la autoridad», soltó a los agentes desde la celda.
Condenado a trabajos por ir ebrio en Trujillo. El primer edil de Trujillo (Cáceres), el socialista José Antonio Redondo, fue condenado en 2008 por el juzgado de lo penal de Cáceres a 40 días de trabajo para la comunidad, una multa de 2.700 euros y a la privación del permiso de conducir durante un periodo de un año y seis meses, por circular bebido y hablando por el móvil en abril de 2008. Además, al también diputado provincial se le impuso una multa de 525 euros por una falta de desobediencia al intentar escapar con el coche. Dio una tasa de 0,79 mg/l.
Retirada de carné al concejal de Tráfico en Xàtiva. En 2005, la Guardia Civil retiró el carné de conducir al concejal de Tráfico y Policía Local de Xàtiva, el popular Carlos Crespo, al dar positivo en un control de alcoholemia. Fue al salir de una cena con amigos en 2003. La tasa era de 0,39 mg/l.
Badajoz: En casa del herrero, cuchillo de palo. En enero de 2009, el superintendente Jefe de la Policía Local de Badajoz, Miguel Sardiña, sufrió un accidente de tráfico al colisionar su vehículo con otro y dar positivo en la prueba de alcoholemia. Según algunas fuentes, Sardiña había dado una tasa de entre 0,80 y 0,90 mg/l.
En Arganda, Gürtel y alcolemia. En mayo de 2009, el segundo teniente de alcalde y concejal de Régimen Interior de Arganda del Rey, Manuel Cercadillo Toledo (PP), fue detenido por conducir ebrio, lo que le costó la dimisión del cargo en el municipio azotado por el caso Gürtel, cuyo alcalde, Ginés López, ya dimitió por su implicación en la trama. Además, fue acusado de resistencia a la autoridad, intento de fuga y utilización del cargo para intentar evitar la acción de los guardias civiles y agentes municipales. Cuadruplicaba la tasa de alcoholemia.
El calvario judicial del diputado Barrero. El parlamentario socialista por Huelva, Javier Barrero, actual secretario primero del Congreso, pasó un auténtico calvario judicial a raíz de la deuncia de la Guardia Civil por desobediencia al negarse a someterse a un control de alcoholemia en febrero de 1997. El Supremo, finalmente, lo absolvió en 1999, en un fallo en el que consideró que condicir ebrio sólo es delito si se produce un «indudable riesgo», una jurisprudencia anulada por posteriores reformas legales.
Dimisión en Bocairent y cambio de gobierno. El alcalde independiente en las listas del PSPV en Bocairent Dimas González fue condenado, tras sufrir un accidente, por conducir ebrio el coche oficial (0,84 mg/l) en 2004. La coalición progresista que gobernaba lo obligó a dimitir pero mantuvo el acta y en 2006 propició con su abstención la llegada del PP a la alcaldía.
Sigue en el cargo. El concejal del Ayuntamiento de Almería, Francisco Amizian(PP), fue condenado a un año sin carné por conducir ebrio y superar ampliamente la tasa de alcoholemia permitida, además de chocar contra tres vehículos por su estado de embriaguez. Sin embargo, es uno de los pocos que se mantiene en un cargo de responsabilidad pública.
Doble moral en Motril. El azote del botellón en Motril, el concejal del PP Nicolás José Navarro, fue cazado en un control de alcoholemia en febrero de 2009. Como el de Almería, no suelta el cargo.
En su propia «trampa». En Alcalá de Guadaira, el concejal de Tráfico, Manuel García Torres, fue «víctima» de los controles de alcoholemia que él mismo dirigía el último día de la feria de la localidad. La policía lo pillo pasado de copas (0,51), con el alcalde de copiloto. También mantiene el cargo.