MADRID | EFE
El presidente catalán, José Montilla, pidió ayer al líder del PP, Mariano Rajoy, que retire el recurso contra el Estatuto de Cataluña y «deje de bloquear» la renovación del Constitucional, y ha añadido que si no quiere «llevar a España a la deriva» tendrá que cambiar su actitud.
En un desayuno informativo organizado por Europa Press, Montilla añadió que el «camino de la confrontación y la irritación no lleva a construir nada positivo», y remarcó que España sin Cataluña «no es viable».
«Algunos insensatos después de actuar contra Cataluña pretenden expulsarla de la Constitución, justificando cínicamente su actitud en la defensa del texto constitucional», afirmó el presidente catalán, quien advirtió de que la historia «será severísima para con quien pretende defender atacando y dividiendo».
En su intervención, seguida por los ministros de Política Territorial, Manuel Chaves; Defensa, Carme Chacón, y Fomento, José Blanco, Montilla pedió respeto a la «dignidad de Cataluña» y alertó de que «no escuchar lo que dice» esta comunidad «es grave» pero no querer entenderla deliberadamente es aún peor.
Aseguró que no es él el que cuestiona la legitimidad del Constitucional si no «aquellos que con su actitud han permitido la situación en que se encuentra», con un tercio de sus miembros por renovar y un magistrado recusado, una realidad a la que, a su juicio, contribuyó «decisivamente» el PP.
Montilla añadió que «menospreciar o sospechar de la autenticidad y la profundidad de la dignidad de Cataluña es una gravísima irresponsabilidad», y se refirió al editorial conjunto publicado por varios medios catalanes la pasada semana, cuyo espíritu –dijo– comparte y comprende.
En él, prosiguió, ve una voluntad y muestra de unidad que apoyó antes de asegurar que, aunque es el presidente de Cataluña, ni manda en los diarios ni se dedica a hacer editoriales.
Montilla insistió en que las sentencias deben ser acatadas y cumplidas, aunque no sean compartidas y agregó: «no vamos a renunciar a nada de lo que el pueblo ha votado y lo defenderemos hasta sus últimas consecuencias».
Aseguró que el pueblo catalán no renunciará a su voluntad de autogobierno y tras concluir su intervención con un «viva la Constitución y viva el Estatuto» exigió el cumplimiento del pacto político que «subyace» en la norma catalana.