GERNIKA | EFE
«Les dimos comida, fruta para el bebé, un botiquín y un poco de gasoil», relató el maquinista Víctor Bilbao, que reconoció que cuando fueron llevados al barco no tenían intención de desprenderse de mucho combustible, pero que «cuando vimos el cuadro que había allí, dijimos: lo que sea».
El maquinista, a quien la emoción obligó a interrumpir varias veces su relato, dijo que el juez y el fiscal «se han quedado asustados» al conocer lo sucedido.
La visita al ´Ariana´, según señalaron fuentes jurídicas, fue lo que «hundió psicológicamente» a los marineros, pues al ver lo «abandonado» que estaba el buque y las condiciones en las que se encontraba su tripulación, pensaron que su secuestro podía correr la misma suerte.
Las mismas fuentes consideraron que la conclusión que se extrae al escuchar los testimonios –«provechosos» para el juez– de los marineros vascos es que «quieren pasar página» lo antes posible.
El magistrado ofreció a los ocho marineros, que estuvieron acompañados por abogados de la empresa Echebastar Fleet S.L.U., armadora del ´Alakrana´, la posibilidad de personarse en la causa como acusación particular, si bien ninguno quiso emprender acciones legales aunque «se han dado por enterados».
Finalmente, durante las declaraciones, ni el juez ni el fiscal les mostraron fotos de los dos somalíes encarcelados en España, porque, según dijeron fuentes jurídicas, la causa contra esos dos detenidos está concluida y a la espera de ser enjuiciados en la Audiencia Nacional.
Los marineros vascos, que agradecieron a los medios el trato recibido, hicieron además un llamamiento en favor del militar autor de los disparos que hirieron a uno de los piratas detenidos y que según la tripulación del ´Alakrana´ ha sido apartado de su puesto: «lo hizo en defensa propia, ha dado la vida por nosotros, que vuelva a su puesto».