VITORIA | EFE
«Le voy a comer a besos, las palabras sobrarán», dijo ayer Silvia Albés, la esposa de Pablo Costas, uno de los tripulantes del ´Alakrana´, una expresión rotunda de la alegría de los familiares tras la liberación del pesquero, un poco contenida hasta que vuelvan a casa.
Mientras, los partidos también mostraron su satisfacción, aunque ya advirtieron de que a partir de hoy preguntarán al Gobierno sobre la gestión del secuestro.
Argi Galbarriatu, hermana del capitán, aseguró que ayer fue «un día especial, de celebración. Lo primero será acogerles en casa y darles cariño», y agregó que los marineros todavía «no se lo creen mucho» porque la liberación les ha cogido por sorpresa pero se sienten «aliviados».
María Ángeles Jiménez, esposa del tripulante Gaizka Iturbe: se manifestó en términos similares al asgurar que fue un «día súperfeliz para todos, para los 36 (marineros secuestrados) y para los miles que están detrás».
Cristina Blach, hija del patrón del ´Alakrana´ añadió que «todo el mundo sabía» que íban a salir del secuestro y recordó que otros barcos están apresados «desde hace meses».