PEDRO CERRADA
Cincuenta y cuatro agentes de seguridad privada salieron ayer del aeropuerto de El Altet (Alicante) rumbo a las islas Seychelles en un avión Boeing 707 fletado por el Ministerio de Defensa para que embarquen en los atuneros españoles que faenan en el Océano Índico, en aguas de Somalia, y les den protección para hacer frente a los piratas con la misma receta que ellos utilizan: armamento de guerra.
Los 54 agentes que salieron ayer del aeropuerto alicantino estarán embarcados durante cuatro meses seguidos antes de regresar a España de vacaciones. Su salario supera los 5.000 euros mensuales pero no todos los que van lo hacen por dinero, sino por vivir una nueva experiencia, según señaló ayer la esposa de uno de los movilizados.
Los 54 agentes –el número solicitado por los armadores– salieron ayer a las 16.39 horas en un avión Boeing 707 de la Fuerza Aérea Española y estaba prevista su llegada al aeropuerto de Port Victoria, en las Seychelles, la madrugada de hoy tras efectuar una escala previa en Yibuti (Etiopía).
Los familiares que acudieron a El Altet no pudieron entrar a despedirse de sus allegados pese a que estuvieron más de dos horas en la pista de la terminal de carga esperando la orden de embarque.
Algunas esposas con sus hijos tuvieron que conformarse con despedir al avión desde la alambrada de la pista de despegue. Los vigilantes llegaron a última hora de la mañana en un autobús militar procedente de la Base Naval de la Algameca en Cartagena, donde durante esta semana han realizado un curso intensivo sobre el manejo de armas de guerra y formas de actuación de los piratas en la Escuela de Infantería de Marina.
Entrenamiento militar
Los elegidos para viajar a las Seychelles forman parte de un grupo de 60 agentes de la empresa Segur Ibérica y en el curso han recibido clases teóricas y prácticas, como el adiestramiento para el uso de armas de largo alcance (fusil de asalto HK de 5.56 milímetros, ametralladora media MG de 7.62 milímetros, y ametralladora pesada Browning de 12.7 milímetros).
Los vigilantes contarán inicialmente con ametralladoras medias de 7.62 milímetros y fusiles de asalto de 5.56 milímetros para realizar sus cometidos durante las labores de embarque, mientras que cuando se encuentren en la zona recibirán ametralladoras pesadas Browning de 12.7 milímetros, según ha señalado ayer en un comunicado el Ministerio de Defensa.
Durante el curso realizado en Cartagena les explicaron los procedimientos de ataque y abordaje utilizados por los piratas, y cuestiones relacionadas con supervivencia en la mar, detención y custodia de prisioneros, primeros auxilios y familiarización con las características de los buques atuneros que faenan en la cuenca de Somalia.
El Ministerio de Defensa y el Ministerio del Interior han velado para que esta formación, dentro de los plazos establecidos, haya sido lo más completa y rigurosa posible. Los servicios de seguridad privada contratados por los armadores de los pesqueros pueden emplear armamento militar adecuado al grado de amenaza que tiene la zona gracias a la modificación legal aprobada el pasado 30 de octubre por el Consejo de Ministros.
¡Ven pronto, papi!
Lola es una de las mujeres que acudió ayer a despedir a su marido Rafael, un ex militar de 41 años que prestó servicio en la Legión y llevaba seis meses en paro. "No estoy muy de acuerdo en que se vaya pero le di el visto bueno", indicaba Lola, quien añadió que su marido estaba ayer "un poco nervioso pero no por el trabajo, sino porque era la primera vez que subía en avión".
Su amiga Mónica aparentaba llevar peor la marcha de su marido Ismael, también ex militar y actualmente vigilante de seguridad. "Estoy fatal y esperemos que lo puedan contar", acertaba a decir Mónica mientras esperaba con sus dos hijos pequeños que despegara el avión. "Ellos van contentos porque les gusta", añadió Mónica, residente en Santa Pola pero natural de Elche.
El padre de otro vigilante explicó que su hijo, de 31 años y residente en Elche con su mujer e hija de 13 meses, se presentó voluntario para esta misión por "vocación" y por el sueldo y concretó que perteneció durante tres años al Grupo de Operaciones Especiales (GOE) y que ahora es "mileurista" trabajando como guarda jurado en Alicante. Aseguró que su hijo está "preparado" para proteger al atunero que le corresponda y añadió que se ha ido "tranquilo, sin nervios y sin miedo".
Los vigilantes que salieron ayer del aeropuerto de El Altet no volverán hasta dentro de cuatro meses y pasarán la Navidad embarcados y alejados de su familia. Al menos se llevaron los besos que sus allegados les mandaron por teléfono antes de despegar. La frase de "¡ven pronto papi!" de la hija pequeña de Ismael resume el sentir de los familiares de los agentes.