BARCELONA | EFE
Con su golpe a tres casos de corrupción urbanística en Barcelona, el juez Baltasar Garzón ha convulsionado en apenas diez días el llamado ´oasis catalán´ al encarcelar a cargos y dirigentes históricos de CiU y PSC, en una operación que ha extendido la sombra de la sospecha sobre el urbanismo municipal.
El encarcelamiento de uno de los alcaldes socialistas con más peso en Cataluña, Bartomeu Muñoz, ya dimitido, y de dos históricos ex altos cargos de Jordi Pujol, los otrora todopoderosos Macià Alavedra y Lluís Prenafeta, ha removido las aguas del ´oasis´ y ha puesto en la palestra el debate sobre la connivencia entre el poder y la corrupción, alentada por los pingües beneficios derivados del boom inmobiliario.
Al mismo tiempo, el auto de Garzón sobre la operación Pretoria, de la que cuelgan un sinfín de ramificaciones, ha extendido la sombra de la sospecha sobre la actuación urbanística en distintos municipios y ha obligado a diversas entidades –públicas y privadas– y a determinados personajes secundarios en la trama a tener que dar explicaciones e incluso a dimitir.
Entre los principales imputados por Garzón se encuentra Luis García, ex diputado del PSC, también conocido como ´Luigi´. Según Garzón sería el cerebro de la supuesta trama. En segundo lugar está Bartomeu Muñoz, quien dimitió como alcalde de Santa Coloma de Gramenet desde la cárcel, tras ser imputado por los delitos de asociación ilícita, cohecho, fraude de subvenciones, fraude y falsedad en documento oficial.
El histórico dirigente de CDC y conseller de Gobernación, de Industria y de Economía en varios gobiernos de Jordi Pujol, Macià Alavedra, se dedicó a sus negocios una vez abandonada la primera línea política , desde donde, según Garzón, mantiene una «actividad agotadora» para conseguir voluntades en el ámbito político y público a favor de sus clientes, percibiendo por ello cuantiosas comisiones. Está en prisión por los delitos de asociación ilícita, blanqueo de capitales -a través de una estructura de sociedades radicadas fuera de España- y tráfico de influencias. CDC le ha suspendido temporalmente de militancia.
Lluís Prenafeta está considerado el ´fontanero´ de la primera década de los gobiernos de Jordi Pujol, en los que fue Secretario General de la Generalitat. Garzón le implica, junto a Alavedra, por haber percibido comisiones por los supuestos pelotazos urdidos por Luis García en Badalona y Sant Andreu de Llavaneres. CDC también le ha suspendido temporalmente de militancia.