MADRID | EFE
Tras recalcar que el PP, pese a todo, es «un partido unido y limpio», Rajoy subrayó que nadie que esté «manchado» tiene hueco en la organización y que, para evitar tales supuestos, aprobará en un mes un Código de Buenas Prácticas más duro y fomentará la firma de un pacto contra la corrupción.
La reafirmación de su autoridad se ha convertido en una constante de sus dos discursos, y así, trasladó a los dirigentes del partido que él, como presidente nacional, es responsable de la redacción de las listas electorales para el Senado y el Congreso, en las comunidades autónomas y en los ayuntamientos. Este mensaje lo citó dos veces.
Fue uno de los Comités más largos y tensos de los últimos tiempos, ya que a lo largo de tres horas y media han intervenido hasta 26 dirigentes para, entre otras cosas, dejar patente su adhesión a Rajoy y su confianza en que adopte las decisiones que estime convenientes cuando emerjan problemas internos.
Sin embargo, gran parte del debate lo coparon Manuel Cobo y el consejero de Sanidad, Juan José Güemes. Aguirre no estaba, pero su protagonismo no se vio mermado. Excusó su ausencia alegando que así se podría hablar de Cobo con más libertad y luego, en Leganés, afirmó que tiene la impresión de «a la víctima se le coloca al mismo nivel que el agresor».