Pocos ejemplos de fidelidad y de lealtad sin límite habrá en la vida y en la política como el de Manuel Cobo, vicealcalde de Madrid, hacia Alberto Ruiz-Gallardón, por quien ayer se desquitó abiertamente contra Esperanza Aguirre, la eterna rival del alcalde, en esta ocasión por el control de la poderosa Caja Madrid. Las acusaciones de Cobo a la presidenta de la Comunidad de Madrid hay que entenderlas en el marco de la relación de fiel adhesión que desde hace más de veinte años le une con Gallardón, cuya cercanía está a la altura de la que representaron dos de los personajes más célebres de nuestra ficción literaria, Don Quijote y Sancho. Como hiciera el caballero andante con su escudero, a quien pidió que le acompañara, hacerle gobernador de alguna ínsula y, sobre todo, «correr muchas aventuras», Gallardón tendió la mano a Cobo para que fuera con él en la lista que encabezó a las elecciones autonómicas madrileñas de 1991. Cuatro años después, el actual alcalde empezó a ganar elecciones consecutivamente y por mayoría, dos a la Comunidad y las últimas al Ayuntamiento de la capital, y, desde entonces, a su mano derecha no le han faltado «ínsulas» cada vez más notables, y siempre muy cerca de su idealista y ambicioso jefe.