MADRID | EFE
La presidenta de Madrid, Esperanza Aguirre, dijo que la ley establece que el presidente de Caja Madrid deben elegirlo los impositores, los empleados, la Asamblea, los ayuntamientos, los empresarios y los sindicatos y que cualquier interferencia política es actuar de modo «ilegal».
Aguirre hizo ayer esta consideración tras el Consejo de Gobierno semanal en una rueda de prensa celebrada en el Ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes, donde compareció al lado del vicepresidente, Ignacio González, cuyo nombre se baraja como candidato del Ejecutivo madrileño a presidir Caja Madrid.
No obstante, Aguirre afirmó que personalmente no tiene «ningún candidato» para suceder a Blesa al frente de la institución financiera, aunque más adelante admitió que el hoy vicepresidente del Gobierno madrileño sería «un excelente presidente» de la Caja de Ahorros de Madrid.
Por su parte, el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, recordó ayer que el PP «no es un partido federal» y opinó que sobre asuntos de «trascendencia nacional», como la Presidencia de Caja Madrid, quien decide no es la dirección regional sino la nacional, que lidera Mariano Rajoy.
El alcalde consideró «evidente» que «todo lo que afecte a la cuarta entidad financiera de España» tiene esa «trascendencia nacional», por lo que «el Ayuntamiento de Madrid y su alcalde estarán en todo a lo que diga la dirección nacional del PP».