VALENCIA | VÍCTOR ROMERO
Los apuntes contables encontrados por los investigadores policiales reflejan que la constructora del empresario José Luis Ulibarri (Begar) abonó hasta 204.000 euros durante el año 2006 correspondientes a obras de una casa de Francisco Correa en Ibiza. Los apuntes fueron hallados en el pen drive que poseía el contable José Luis Izquierdo, quien a preguntas de los agentes de la Unidad Central de Delincuencia Económica y Fiscal, no pudo justificar la razón de estos pagos.
Los abonos están reflejados en un archivo incluido en el sumario judicial de la Operación Gürtel bajo el epígrafe ´Obras Casa Ibiza´ y en el que recoge el pago de facturas por una cantidad de 625.041 euros. Según los informes policiales, Francisco Correa adquirió una finca en Ibiza en el municipio de Sant Joan de Labritja con una superficie de 4.000 metros cuadrados de los que 406 están construidos. La finca figura a nombre de Osiris Patrimonial, sociedad en la que aparece como administrador el presunto cerebro financiero de la trama, Ramón Blanco Balín, ex vicepresidente de Repsol. Los apuntes contables reflejan pagos de otra constructora implicada en las investigaciones, Teconsa. Entre Begar y Teconsa hicieron frente a facturas por valor de 584.132 euros. Entre los abonos realizados se incluye la dirección de obra, que realizó Xano Xano Ibiza SL por importe de 66.660 euros y que pagó directamente Begar. La empresa de Ulibarri también afrontó facturas de Construcciones Busquets.
Ulibarri figura imputado dentro del procedimiento judicial por su presunta implicación en el cobro de comisiones. El empresario entró en el negocio de la Televisión Digital Terrestre en la Comunitat Valenciana gracias a la concesión de 13 licencias comarcales a Mediamed, la firma de la que era presidente. El Consell conminó a emisoras locales ilegales a asociarse con Mediamed para poder mantener sus emisiones. Mediamed es hoy un pequeño imperio audivisual al borde del abismo por problemas económicos.
Correa presentó en 2006 un proyecto de reforma de la casa de Ibiza, situada en la Cala de Sant Vicent y con una excelente ubicación. Sin embargo, su deseo de exceder la edificación permitida pronto le metió en problemas. La denuncia de un vecino llevó a Costas, al Consell de Ibiza y al Ayuntamiento de Sant Joan a paralizar la obra. Distintas conversaciones intervenidas por la policía reflejan la contrariedad de Correa por esta circunstancia, y llega a afirmar que «se ha jodido la puta casa» y que tiene «enterrados allí 400 millones de pesetas».
El líder de la trama intenta por todos los medios desatascar la situación y se pone en contacto con el concejal de Sant Joan Jaume Marí, al que deja varios mensajes en el buzón de voz de su teléfono.