El teniente de fragata retirado de la Armada argentina que era reclamado por la responsabilidad que podría corresponderle, derivada de su actuación como aviador naval con base en la Escuela Superior de Mecánica de la Armada, con cuatro procesos penales instruidos en ese país en los que hay más de 1.000 víctimas. Tras confirmar a través de Interpol algunos datos, se pudo determinar que esta persona se había nacionalizado neerlandés y realizaba su actividad profesional como piloto civil de aviación, con el rango de comandante, para una compañía aérea comercial europea. Los agentes procedieron a su detención en el aeropuerto de Manises, aunque, según la Policía, «tratando en todo momento de ocasionar el menor trastorno».