MADRID | EFE
Los terroristas que conducían la furgoneta-bomba de ETA que estalló ayer de madrugada a la Casa Cuartel de Burgos se vieron obligaron a dar «varias vueltas» por la zona para encontrar un aparcamiento idóneo para cometer el atentado.
Así lo confirmaron fuentes de la investigación, que explicaron que en los vídeos de las cámaras de seguridad que vigilan el perímetro del cuartel puede verse cómo la furgoneta da «varias vueltas» antes de ser estacionada a menos de una veintena de metros de la fachada trasera del acuartelamiento.
Los etarras consiguieron aparcar el vehículo –una Mercedes Vito– pasadas las 2 de la tarde del martes, lo que implica que la furgoneta estuvo casi catorce horas estacionada frente a la Casa Cuartel hasta que explotó minutos después de las 4 de la madrugada.
El sitio escogido fue un aparcamiento de tierra compactada utilizado habitualmente por los vecinos de la zona, ya que no se puede estacionar en el perímetro inmediato al cuartel.
En ese espacio de tiempo, los agentes policiales llegaron a comprobar la matrícula del vehículo, tal y como se realiza de forma preventiva con todos los coches aparcados en las inmediaciones, pero no detectaron que se trataba de una furgoneta-bomba ya que portaba las placas de un vehículo de idénticas características matriculado precisamente en la capital burgalesa.
Según las mismas fuentes, las medidas de seguridad en las dependencias de la Guardia Civil se habían extremado desde hacía aproximadamente una semana al aparecer indicios de que ETA podía estar preparando un atentado de forma inminente.