EFE
Según fuentes judiciales, Alkorta se encuentra detenida en París a la espera de la decisión del juez de las libertades y la detención, encargado de decidir sobre su ingreso en la cárcel en cumplimiento de aquella condena.
La detenida tiene derecho a pedir un nuevo juicio a pesar de la la condena que le fue impuesta en situación de rebeldía, precisaron las fuentes judiciales galas, que añadieron que la decisión sobre su ingreso en prisión se conocerá esta semana.
La detención de la etarra, de 38 años, se produjo el 23 de julio en su domicilio del centro de Bayona.
La detenida había sido condenada el pasado 22 de octubre por el Tribunal Correccional de París en un proceso contra 18 etarras del aparato de reserva de la organización.
En aquel proceso, la mayor condena -15 años de cárcel- le fue impuesta al jefe de los grupos de reserva Ignacio López de Vergara, "Yves", de quien en el juicio se afirmó que tenía la responsabilidad de su estructura.
Este aparato de la reserva de ETA fue descabezado el 17 de junio de 2004 en una operación llevada a cabo en el centro y el oeste de Francia, donde se descubrieron tres pisos francos en Le Mans, Angers y Limoges y fueron arrestados ocho de los sentenciados en octubre pasado.
Además de los 12 encausados que se sentaron en el banquillo, durante aquel proceso el tribunal dictó sentencia para otros seis inculpados en rebeldía, entre ellos el presunto jefe del aparato militar de ETA Garikoitz Aspiazu, "Txeroki", al que impuso seis años de prisión.
"Txeroki" fue detenido posteriormente, el 17 de noviembre de 2008, y contra él la Justicia española ha presentado una demanda para que sea entregado temporalmente en septiembre para interrogarle sobre cinco de las veintiuna causas que tiene abiertas.
Otra pena de cinco años fue dictada contra Tomás Elorriaga Kunze, que ya había sido condenado previamente en rebeldía en Francia.
Para cada uno de los otros cuatro juzgados en su ausencia -Beñat Atorrasagasti, Javier Arruabarrena e Iván Apaolaza, además de la hoy detenida, Ekai Alcorta-, los magistrados del Correccional dictaron penas de cinco años de prisión.
La Justicia francesa mantuvo entonces las órdenes de arresto contra los juzgados en ausencia y en aquel momento se indicó que los condenados podrían aceptar las penas dictadas u optar por ser juzgados de nuevo.