VALENCIA | OTR PRESS
Frente a una audiencia de 6.000 personas, el presidente del Partido Popular realizó un discurso cargado de optimismo para el futuro. A la convocatoria asistieron, entre otros, el presidente del PPCV, Francisco Camps; el presidente del PP andaluz, Javier Arenas; la portavoz del PP en el Congreso, Soraya Sáez de Santamaría; el vicesecretario de Comunicación del PP, Esteban González Pons; la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá; el presidente de Nuevas Generaciones del PP, Ignacio Uriarte; y el presidente provincial del PP, Alfonso Rus.
Mariano Rajoy hizo especial hincapié durante su discurso en que su objetivo es «contar con los mejores y buscar a los mejores», tanto dentro del partido como fuera de él. En ello «hay que trabajar desde hoy y no esperar al final», porque es «un reto que tenemos que afrontar y debemos hacerlo con determinación y habilidad». En este punto matizó que «no se ganan amigos por vía de sustitución, sino de ampliación».
Además, apostó por «utilizar todos los activos e implicar a todos», puesto que «no sobra nadie y hacen falta todos». Según explicó, de cara al futuro, «hay que superar viejas historias», y «hacer un esfuerzo para olvidar lo que merece ser olvidado». Por ello, no dudó en comprometerse a «buscar el tiempo necesario para fortalecer la cohesión de este partido, para cultivar los lazos de lealtad que sustentan la fortaleza del PP».
Por otro lado, el líder 'popular' admitió y reconoció cada uno de los aciertos y errores que el partido ha cometido hasta ahora. En este sentido, aseguró asumir todo el pasado del partido, «con sus aciertos y errores»: los aciertos, dijo, especialmente en la etapa del gobierno de José María Aznar, algo que «son el aval para el mañana»; y los errores, las lecciones que han aprendido «para mejorar y ser merecedores de la confianza de cada vez más españoles».
Rajoy dedicó unas palabras al Gobierno central, de forma indirecta, cuando señaló que la alternativa es una «necesidad imperiosa» ante los errores cometidos por el Ejecutivo a lo largo de cinco años de mandato, al tiempo que consideró una «prioridad» recuperar el criterio y tener una «mínima» visión de futuro para diseñar una política económica capaz de hacer frente a la crisis.