MADRID | OTR PRESS
El juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón decretó ayer el ingreso en prisión incondicional de los tres presuntos etarras detenidos la madrugada del pasado lunes al martes en la localidad guipuzcoana de Usurbil. Patxi Uranga Salbide, Olatz Lasabaster Anza —acusados de pertenencia a banda armada y tenencia de explosivos— y Ainara Vázquez Martínez, imputada por integración o colaboración, planeaban atentar contra policías y funcionarios de Irún (Guipúzcoa).
Los tres presuntos etarras detenidos el pasado martes ya saben a qué se enfrentan. El juez Garzón ha decretado prisión incondicional para todos ellos, después de que declararan ayer en la Audiencia Nacional. Los terroristas fueron detenidos a partir de una investigación relacionada con una de las furgonetas utilizadas por Jurdan Martitegi, uno de los jefes del 'comando Vizcaya', parte del cual fue desarticulado el pasado verano. Las pesquisas de los agentes permitieron situar a los tres 'legales' en diciembre de 2007, pero fue la recepción de los 75 kilos de explosivo el motivo que aceleró su detención. Desde entonces, los agentes han cercado a Uranta, Lasabaster y Vázquez, siguiendo desde cerca sus actividades, hasta el punto que ante la inminencia de una recepción de material explosivo por parte del comando, decidieron actuar. Fuentes de la lucha antiterrorista han confirmado que ninguno de los terroristas ha conseguido contactar con otros miembros de ETA desde que recibieron el explosivo y que las detenciones de los últimos meses podrían haberlos dejado «aislados», a la espera de retomar el contacto con la organización terrorista. El secretario de Estado de Seguridad defendió horas después de la operación que los tres detenidos formaban un comando «armado» de miembros legales.