MADRID | E. P.
La Junta Directiva de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), presidida por Juan Antonio García Casquero, consiguió ayer el respaldo a su gestión en una asamblea que estuvo protagonizada por las fuertes críticas vertidas por algunos de sus miembros.
Según informó un portavoz del colectivo de víctimas, los cuatro puntos sometidos a votación en la asamblea —cuentas del último año, presupuestos para el próximo ejercicio, plan de acción y gestión de la Junta— fueron aprobados por mayoría de votos. Sin embargo, la reunión vivió momentos de gran tensión debido a las voces críticas de un grupo de asociados liderados por el ex presidente Francisco José Alcaraz, el ex delegado de la asociación en Navarra, Salvador Ulayar, y Ortega Lara, ex funcionario de prisiones secuestrado por ETA durante más de 500 días.
Pese a que el equipo de García Casquero accedió a la dirección de la AVT el pasado año bajo la línea «continuista» de Alcaraz, a lo largo de estos meses sus posiciones se han ido distanciando y el ex presidente ha liderado una corriente crítica con la gestión del nuevo equipo. De hecho, dos de los miembros iniciales de la Junta Directiva dimitieron de sus cargos por «discrepancias» con Casquero.
Estas vacantes también fueron ayer cubiertas con el respaldo mayoritario de los socios, que aprobaron la integración de Mapi de las Heras y Alfonso Sánchez en el equipo de dirección. Sin embargo, los críticos denunciaron que estos nombres fueron «impuestos» y no hubo ninguna oportunidad de presentar a candidatos alternativos.
En su intervención, las voces discordantes acusaron a la dirección de la AVT de «falta de transparencia» y «comportamiento autoritario» y pusieron en cuestión las cuentas presentadas. Entre otras cuestiones, denunciaron una pérdida contable de más de 300.000 euros y gastos innecesarios, como la utilización de coches de gran gama para los desplazamientos.