MADRID | OTR PRESS
La Conferencia Episcopal Española (CEE) pidió a los diputados católicos que voten en contra de la reforma de la Ley de Salud Sexual y Reproductiva e Interrupción Voluntaria del Embarazo, advirtiendo de que «de acuerdo con la doctrina de la Iglesia, ningún católico coherente con su fe podrá aprobar ni dar su voto» a este texto. En este sentido, los obispos afirman que considerar este acto como un derecho es «una fuente envenenada de inmoralidad e injusticia que vicia todo el texto».
Según afirma la institución en una declaración, el anteproyecto presentado «constituye un serio retroceso respecto a la actual legislación despenalizadora ya de por sí injusta», por lo que «tampoco debería» respaldar esta iniciativa «nadie que atienda a los justos imperativos de la razón». De este modo, a lo largo de 11 páginas, los obispos españoles exponen sus conclusiones sobre una ley que tildan de «serio retroceso de la vida» y denuncia, entre otros aspectos, que el Anteproyecto «concibe de un modo perverso la libertad» porque «otorga la calificación de derecho a algo que, en realidad, es un atentado».
Para la CEE, «el aspecto tal vez más sombrío del Anteproyecto es su pretensión de calificar el aborto provocado como un derecho que habría de ser protegido por el Estado». «He ahí una fuente envenenada de inmoralidad e injusticia que vicia todo el texto», señalan. «Decidir abortar es optar por quitar la vida de un hijo ya concebido y eso sobrepasa con mucho las posibles decisiones sobre el propio cuerpo sobre la salud de la madre o sobre la elección de la maternidad», denuncia la CEE.
En este sentido, critica que la cuestión del aborto se haya abordado en el texto en términos de salud reproductiva porque «el embarazo no será nunca, de por sí, una enfermedad aunque pueda conllevar complicaciones se salud» y por tanto, «abortar nunca es curar, siempre es matar». «De ahí que incluir el aborto en la política sanitaria falsee siempre gravemente el acto médico que queda desnaturalizado cuando es puesto al servicio de la muerte», señala la declaración.