MADRID | OTR PRESS
Durante su primera intervención en su séptimo Debate sobre el estado de la Nación, en el que tomó el «brusco estallido» de la burbuja inmobiliario como uno de los puntos de partida para explicar las dimensiones de la actual crisis económica, Zapatero indicó que aproximadamente el 50 por ciento de los asalariados, «aquellos con rentas más bajas», podrán seguir acogiéndose a la deducción por compra de vivienda a partir de 2011. Además, los que adquiriesen una vivienda con anterioridad a la modificación mantendrán la deducción actualmente vigente, que actualmente asciende a un 15 por ciento sobre un máximo de 9.015 euros anuales sin límite de renta.
En esta línea, Zapatero anunció también que «se mejorará la deducción por alquiler, equiparándola a la deducción por compra», de forma que «los umbrales para aplicar en el IRPF la deducción por alquiler de vivienda serán los mismos que para el pago de una hipoteca». Ahora, la deducción por alquiler es un 15 por ciento, sobre 9.015 euros, para rentas inferiores a los 12.000 euros, que se reduce progresivamente hasta los 24.000 euros. Este umbral mínimo se elevará a 17.000 euros, a partir de 2011. Además, en favor del arrendador se mejorarán los beneficios fiscales, aumentando del 50 al 60 por ciento la deducción para las rentas generadas por el alquiler de viviendas, porcentaje que aumentará hasta el 100% cuando el inquilino tengan menos de 30 años o hasta 35 años en el caso de los contratos ya existentes.
Para Zapatero, estas medidas permitirán drenar a corto plazo «el problema del voluminoso parque de viviendas sin destino, que tapona la normalización del sector y es fuente de morosidad», un 'stock' que consideró la representación de un desarrollo «excesivo» de la construcción residencial en los últimos años. «Con este calendario, el mercado se podrá reactivar durante los próximos meses para liberar el parque inmobiliario de pisos vacíos, sin vender o alquilar», aseguró.
Ayudas al automóvil
Si bien, Zapatero afirmó que éste es sólo «un paso previo para la normalización del sector». Una vez llevada a cabo la absorción, Zapatero apostó por trabajar para que se den las condiciones para evitar que se genere un nuevo 'boom' inmobiliario. «La economía tiene que aprender la lección», añadió. Con todo, el presidente del Gobierno lanzó un mensaje de confianza al sector al señalar que «debe seguir teniendo un peso importante en la economía española», aunque matizó que debe ser «un peso importante, pero no desequilibrado y desequilibrante».
Por otra parte, uno de los sectores más afectados por la situación económica es el del automóvil. En este sentido, Zapatero anunció un programa de ayudas directas para la compra de coches de 2.000 euros por vehículo, cofinanciado por el Ejecutivo central (500 euros), las comunidades autónomas (500 euros) y los fabricantes de coches (1.000 euros). El programa, denominado Plan 2000E, entrará en vigor «con carácter inmediato», el próximo 1 de junio, tendrá una duración de un año y estará limitado a 200.000 operaciones.
El jefe del Ejecutivo avanzó que propondrá este plan a las comunidades autónomas, en una reunión convocada por Industria el próximo jueves, al tiempo que destacó la «buena disposición» del sector para la implementación de un programa que definió como «de apoyo directo» y «con carácter inmediato». Podrán disfrutar de las ayudas directas particulares, autónomos y pymes que compren un vehículo con un precio máximo de 30.000 euros, en sustitución de otro coche destinado al achatarramiento. El resto de las condiciones se determinarán conjuntamente con las comunidades autónomas, pero siempre con el criterio de las emisiones de CO2.
Además, el Gobierno pondrá en marcha un nuevo Plan VIVE para el sector de autobuses, que financiará la sustitución de autobuses de más de diez años por otros nuevos que cumplan determinadas características de eficiencia. Este programa para los autobuses tiene por objetivo la renovación de 2.000 vehículos de este tipo. En tercer lugar, el Ejecutivo extenderá el tratamiento fiscal del «cheque restaurante» a un nuevo «cheque o bono transporte», que no tributará a efectos de IRPF, lo que supondrá una rebaja media del 24% en el coste del transporte público para los trabajadores cuyas empresas se acojan a este programa.